La pregunta de mi hijo a un mago

Juguemos a que podíamos hacer magia… Juguemos a que se concedían nuestros deseos. ¿Hace cuanto que no declaras en voz alta lo que deseas que ocurra?

En la vida nos transcurre el tiempo y con la edad van llegando las ocupaciones, desde el grado comienzan las presiones por conseguir un empleo, comenzar el negocio, encontrar pareja… Y al lograr cualquiera de estas se nos pregunta por la boda, ¿para cuando el bebé? Y sí vas por la parejita (otro bebe que le haga compañía)… Presión, presión, presión.

No es de extrañar que en esa loca carrera perdamos de vista lo que nosotros queremos y terminemos persiguiendo lo que otros quieren que queramos, lo que otro nos dicen que queremos o peor aún, lo que nosotros creemos que otros consideran bueno que nosotros queramos (complicado hasta escribirlo, imagínate lograrlo).

Los sueños, las metas, los deseos que nosotros queremos para nosotros mismos, aquellas cosas que tal vez por años hemos hecho tantas veces a un lado que hoy ni siquiera recordamos, son una excelente fuente de energía, motivación y compromiso.

Cuando hacemos lo que nos apasiona, la motivación es automática. Cuando perseguimos nuestras metas, el compromiso está intrínseco… Cuando hacemos lo que nos gusta… SE NOTA

¿Hace cuánto que no haces lo que te gusta?, ¿hace cuánto que no repasas tus verdaderos sueños?, ¿hace cuánto que dices «después» sin saber sí se convertirá en un «nunca»? ¿QUÉ TE HACE FALTA PARA COMENZAR?

Hoy te invito a que pienses en eso que en verdad deseas, que declares, tal vez en este mismo artículo, lo que tu persigues, lo que quieres hacer que suceda… Atención, que he dicho: «lo que quieres hacer que suceda» y no «lo que deseas que suceda» se trata de comenzar por ti, de pensar global pero actuar local, algo que tu quieras lograr, que tu quieras cambiar o construir. Hoy es el día de dar el primer paso y convertirte en el mago de tu propio destino.

Mucho éxito y mis mejores deseos para este 2015, este escrito me nació escribirlo mientras jugaba con mis hijos a ser mago en un parque de diversiones y uno de ellos me pregunto… ¿Cuál sería el hechizo que te lanzarías a ti mismo?… Y me dejó pensando.

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