La rabia ¿cómo te mueve?

Es una emoción, que como todas te mueve. El tema es hacia dónde. La rabia gatilla en el ser humano conductas desconocidas, impredecibles, alarmantes, incluso de las que el individuo se podría arrepentir de por vida. La palabra rabia es de origen nórdico y significa sentirse afligido o atribulado. Los extremos de esta emoción son el odio por una parte y el desagrado por la otra. Según el Dr. Phil, psicólogo estadounidense, la rabia no es más que su expresión externa del dolor, el miedo y la frustración.

Desde mi punto de vista, las emociones no son buenas ni malas, sólo son. Algunas ayudan, otras impiden. Estos impulsos biológicos alojados en la amígdala de nuestro sistema límbico, del hemisferio derecho de nuestro cerebro, son gatillados constantemente por hechos del entorno, a veces externo, a veces evocados por nosotros mismos. A partir de allí, se desencadena un sistema de reacción incontrolable para el ser humano que lleva el nombre de emociones. Ellas podrán ser intercambiadas por otras luego de producirse, pero jamás nunca antes de ello. Es decir no podré elegir la emoción que me gustaría vivir frente a un determinado hecho, ella ya se instaló, seré un espectador pasivo.

Con respecto a la rabia, ella facilitará o trabará una acción futura. Por ejemplo, si algún hecho gatilla mi rabia en una reunión de negocios, o mientras se está celebrando mi matrimonio o en una reunión social; el resultado consecutivo podría ser desastroso;  pero si por el contrario ella es gatillada frente a un hecho delictual, donde soy testigo, una amenaza a mi familia o un grito de auxilio, la rabia podría ayudarme en estos casos, a salvar una vida.

La rabia nos produce la producción de neurotransmisores, a partir de ello el cerebro se altera, el nivel de hormonas varía, el ciclo del sueño es interrumpido, las plaquetas sanguíneas se tornan más viscosas y más propensas a formar grumos y  hasta las lágrimas contienen trazos químicos diferentes al de otras emociones como la nostalgia o la alegría. Todo este perfil bioquímico será drásticamente modificado cuando la persona se sienta tranquila. Alguien dijo alguna vez, que el remedio más poderoso contra la rabia es la demora.

Si a la muerte la caracterizamos como a una señora mayor, con capucha y traje negro, engarbada, sosteniendo una hoz; a la rabia podría personificarla en una alienígena con rostro desencajado, su cabello encrespado con tentáculos eléctricos en un traje platinado y sombrío.

El cambio de la emoción de la rabia por otra elegida sucederá después de producida la primera. Es una decisión lingüística y sucede instantes después de que ya nos visitó esta medusa eléctrica. A partir de allí, yo podré elegir que acción tomar: golpear, insultar, llorar, contener, inspirar, soltar. Tómale el peso a esta emoción que puede destruir tu vida y la de los demás si te descuidas.

Aristóteles dijo: “Cualquiera puede sentir rabia, eso es fácil. Pero sentir rabia por la persona correcta, en el momento correcto y por un propósito noble, no es fácil”.



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