La rabia también pertenece

Una de las cosas que más agradezco en mi formación como renacedora es que mis maestros no escatimaron en darnos clases sobre la sombra. Recuerdo que hace años atrás tal desafío de una escuela sobre herramientas terapéuticas me hubiese escandalizado. ¿Cómo es posible estudiar sobre la sombra, ¿no se supone que en ramas holísticas todo es bello, todo es luz?

Me parece ver la cara de mis maestros sonriendo decirme, amada alumna, la sombra también pertenece. La rabia y esas cosas feas que escondes en cualquier momento van a hacer erupción.

A la sombra hay que mirarle de frente, bailar con ella, sólo asi pierde su fuerza. Me costó entenderlo, pero cuando comencé a comprender fue muy liberador para mí. No se trata de cambiarte de la luz a la sombra, se trata de asimilar que somos ambos mundos y que sólo aceptándolo nos sobreponemos con mayor fortaleza ante las adversidades.

La rabia forma parte. Es una emoción humana. Y como ya sabemos las emociones no se pueden eliminar. Cualquier Gurú que te diga que ya no la siente, o está más en el mundo angelical que aquí abajo en la tierra o miente. La rabia no se elimina, se maneja inteligentemente que es otra cosa.

La rabia dispara movimientos, por eso es sabio mirarla, sentirla y manejarla con consciencia, liberarla de la manera más positiva posible. A veces dan ganas de llorar, patalear, es una forma humana de drenar. Lo que hay que observar es si pasas mucho tiempo en esa emoción porque desgasta.

Aceptar que tienes rabia e indignación te lleva a un segundo paso conectarte con acciones que te motiven a lograr cambios bajo la lupa de la justicia, por ejemplo cuando deseas cambios colectivos. Te sugerimos que antes liberes el dolor para que tus acciones no te hieran ni hieran a terceros. La rabia puede ser un detonante, procura respirar antes de tomar decisiones bajo esa energía.

¿Es normal que la sientas? sí. ¿ Dejas de ser una buena persona por aceptar que hay cosas que te disgustan? no. La rabia también pertenece. Prueba a darle su espacio, y verás que al aceptarla, ya no te domina. Busca actividades que te pongan en movimiento, libera esa energía, mírala. Al no batallar con ella, caminará a tu lado, ya no se esconderá y aparecerá sorpresivamente dispuesta a explotar. Al observarla podrás manejarla con sabiduría incluso desde el Amor.



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