La radioactividad: ¿sabes qué es?

La mayoría de nosotros ha oído innumerable veces la palabra radioactividad y aunque tenemos la idea de que tiene que ver con la bomba atómica y con los reactores nucleares, ¡ah! y que es muy mala, no estamos mucho más enterados de lo que realmente es. Hoy, mis queridos amigos voy a escribirles un poco sobre el tema, a ver si cuando lo hayan leído se sienten más informados.

La dichosa radioactividad ha existido casi desde el inicio del Universo, pero como es invisible, sólo podemos ver sus efectos, no supimos de ella hasta 1896 cuando un científico francés Henry Becquerel descubrió un fenómeno curioso: ¿recuerdan las placas y papeles fotográficos? sí, esas cosas que se utilizaban antes para tomar fotografías. ¿Recuerdan que eran papeles y láminas recubiertas de sustancias sensibles a la luz? Por eso tenían que estar tapadas siempre, para que no se “velaran”. Pues Becquerel descubrió que si les colocaba cerca sales de uranio, un material descubierto hacía relativamente poco, las placas se velaban como si les hubiese entrado luz.

_78365141_curie_splLa persona que le dio el nombre a esa curiosa propiedad fue la famosa Marie Curie que para ese entonces trabajaba con Becquerel como una de sus estudiantes. Así pues, Marie la bautizó como Radioactividad a partir de la palabra griega radio, que significa rayo. Es decir, la propiedad que tiene un material de emitir rayos.

La radioactividad les pareció extraordinariamente interesante y divertida a la gente, pues los materiales brillaban en la oscuridad, tanto que se hacían demostraciones públicas con ella y la propia Marie tenía en su cuarto, al lado de su cama, numerosos frascos con materiales radiactivos que le servían de iluminación.

Los efectos nocivos de la radiación se fueron descubriendo poco a poco, no sin antes llevarse por delante a todos esos brillantes investigadores (Marie Curie recibió dos premios Nobel) que murieron muy jóvenes debido a los efectos de la radioactividad.

Pero ¿qué es la radioactividad realmente? Para responder esa pregunta tenemos que recordar algunos conceptos básicos de química. Como saben, en la naturaleza distinguimos alrededor de 118 elementos químicos distintos, desde el más sencillo, el hidrógeno, hasta el más complejo, uno que ni nombre tiene todavía, pasando por el oxígeno, el hierro, el cobre, el sodio y toda clase de elementos: metálicos, gaseosos, líquidos o sólidos.

????Todos ellos están compuestos por un núcleo conformado por protones y neutrones y por una nube de electrones que se mueve alrededor. La diferencia esencial entre cada uno de esos elementos químicos es la cantidad de protones que tienen en el núcleo. Así pues el hidrógeno tiene sólo un protón (y un electrón alrededor), el segundo elemento es el helio, que tiene dos protones. Luego viene el litio que tiene tres. Así sucesivamente hasta llegar a los 118 elementos que constituyen la masa conocida del universo. Todos los soles, planetas y asteroides que conocemos están compuestos de esos elementos.

Pero volvamos a nuestro tema central. El caso es que la mayoría de esos elementos son estables, es decir, el hierro es hierro hoy y mañana y dentro de mil años, pero hay unos pocos elementos que son inestables y el uranio es uno de ellos.

¿Que significa que sea inestable? pues que cada cierto tiempo, un átomo de uranio decide emitir una partícula mínima compuesta de dos protones y dos neutrones, a saber el núcleo de un átomo de helio. Como perdió dos protones, ese núcleo ya no es de uranio, sino Thorio (el uranio tiene 92 protones y el thorio 90).

El chiste es que esa partícula que los investigadores llamaron en su momento Rayos alfa sale disparada a 16.000 km por segundo. Una velocidad que le llevaría a dar la vuelta a la tierra en 2 horas y media más o menos.

Alfa.001Pero además, esa no es la única radiación que emite el uranio, resulta que además de los rayos alfa, también emite rayos beta (emisión de un electrón) y gamma (emisión de un rayo gamma). El caso es que los tres tipos de rayos o partículas penetran el cuerpo y hacen desastres en la células, causando quemaduras, mutaciones y, dependiendo de la intensidad de la radiación, la muerte.

Posteriormente se han encontrado numerosas formas distintas de radioactividad, entre ellas la fisión atómica que condujo a la fabricación de las centrales nucleares y a las bombas atómicas.

La radioactividad es entonces, queridos amigos, una actividad normal de la naturaleza en la que ciertos elementos químicos emiten partículas o “rayos” de forma espontánea. Puede gustarnos o no, pero es una cosa que está ahí y no podemos evitar que suceda. Lo que si podemos es utilizarla para el bien y no para el mal.



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