La templanza

Leía días atrás un libro de Teresa del Ávila llamado Disertaciones I que es una recopilación de María Dolores Paoli y me quedé un poco colgada al tema que quiero compartir, me refiero a las disertaciones de Teresa del Ávila sobre la templanza. No pude quedarme quieta e inmediatamente busqué el significado, he aquí el que más me gustó: “La templanza es la virtud moral que regula la atracción por los placeres, y procura el equilibrio en el uso y disfrute de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la solidaridad”. Más complejo no se puede, sobre todo esto del “dominio de la voluntad sobre los instintos”. Sin embargo encontré unos consejos útiles para aproximarnos a lograr la templanza en nuestras vidas, aquí los comparto…

«Cuando el hombre se desborda, cuando no controla su pasión, está gastando en este momento una energía divina que puede ser tomada para algo beneficioso, ya sea propio o en beneficio de alguien que cerca esté. Por ello lo primero que deben de hacer es:

  1. Reconocer con gran sinceridad el campo emocional. (Supongo se refiere a reconocerlas y admitirlas).
  2. Proponerse metas, muy pequeñas al principio. «No pretendais dar zancadas, poco a poco se anda lejos. Recordad al montañés que siempre va paso a paso pero llega a la altura».
  3. Decirse con firmeza, con amor, no a la materia, sino a la esencia: «Voy a superarme, voy a traspasar la barrera que me detiene, voy a tomar el mando de mi barca. Seré un buen barquero, conduciré esta pequeña barca sin destrozo alguno a la orilla que me recibirá para darme cobijo entre sus arenas, para abrazarme, sostenerme, porque llegaré a ella cansado de luchar  conmigo mismo. Pero llegaré, porque es mi propósito, el propósito de alcanzar algo superior, de no querer permanecer en una oscuridad que me daña.»
  4. Cuando os sintáis alterados entrad en el silencio. El silencio a su debido tiempo es sabio. Lentamente respirar. No pronuncieis palabras que no sean pensadas y si es posible total silencio mucho mejor, hasta que os hayaís dominado a través de la voluntad, de la reflexión. Cuando todo de nuevo vuelva a estar sereno, entonces se puede hablar y vereís que las palabras de ese momento, no son iguales a aquellas que se hubiesen emitido en momentos de turbulencia. Así se empieza un trabajo, así se empieza a escalar, poco a poco, por que no los voy a engañar no se alcanza el dominio total en un momento. Se puede tener dominio un día y el otro no, salirse un poco del trabajo que se está haciendo, pero si se está presente en cada momento, se está presente en la acción y se deben tomar las riendas para ver en el momento la falla, porque la falla se manifiesta, se presenta, pero si se recogen las velas, se domina. Y así se va poco a poco, para llegar a lo que se vino, para llegar a la perfección. El hombre que alcanza la serenidad se va haciendo dueño de las circunstancias.

Teresa del Ávila.



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