La tolerancia es un lenguaje

Para algunos no es fácil conseguirse con otro que piensa diferente. Representa un reto a las convicciones propias y a lo que se tiene como “verdad”. El reto que se presenta entonces es tratar de comprender al otro sin agredirlo, y sin tratar de cambiar su manera de pensar, para aprender a convivir sin agresiones. Mira cómo puedes mejorar el uso de tus palabras para tratar de acercarte a los espacios de conflicto sin convocar el significado de tan chocante palabra:

  1. Esa cosa llamada razón. Muchas veces se piensa que al utilizar la palabra “razón” se arguye la potestad de la verdad, de estar en lo correcto. Si bien esa acepción es acertada, hacer uso de la razón también implica tener la capacidad de razonar: discurrir alrededor de una idea para llegar a una conclusión. Al momento de discutir en torno a una idea, trata de hacer uso de la razón, estar abierto al diálogo y no dejarte llevar por la rabia o la irritabilidad.
  2. Si presumes de entrada que tu interlocutor está errado, que tú tienes la razón y que tu labor es hacerlo cambiar de opinión, reconsidera. Clarifica tu intención y activa tu disposición a escuchar. Perdiste antes de comenzar. Hay cosas innegociables, pero bien podemos hacer el esfuerzo de entender las razones que motivan al otro, para no reducirlo por superioridad. Ya evitar un choque es un logro para la convivencia.
  3. Cuidado con tus juicios. No conoces las historias detrás de cada uno de tus interlocutores. Las palabras que escoges pueden herir al más duro, y también pueden devolverse hacia ti con la intensidad añadida del rebote del otro. Al emitir un juicio, incluso entre amigos o con tu pareja, puedes herir o predisponer al otro y sembrar resistencia hacia tus futuras opiniones.
  4. Soltar los condicionantes. A veces creemos estar abiertos a los argumentos del otro, al tiempo que en las oraciones que construimos se deslizan perennemente frases como “sí, PERO”. Ni hablemos del “no” ni del “estás equivocado”. ¿Hay que explicar el daño que hacen en la construcción de una convivencia pacífica? Más que resaltar lo que consideras como un fallo en el razonamiento del otro, haz preguntas de manera respetuosa que lo hagan cuestionarse. Intenta irte siempre bajo los mejores términos. Trata de nunca irte a la cama molesto con tu pareja.
  5. El espejo. Si tienes ganas de descargar, párate frente al espejo y suelta todo lo que tengas por dentro. Verás que no es nada agradable recibir improperios. Mira a los otros como un reflejo de ti mismo y no olvides que siempre hay otros espacios para drenar, como el ejercicio, la meditación, el arte. Piensa siempre en el amor y en la utilidad de tus acciones.

Y tú ¿qué haces para practicar la tolerancia?



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