¿La tolerancia tiene un límite?

La tolerancia tiene que ver con el respeto a las ideas y creencias de los demás cuando son distintas a las  nuestras; tiene que ver, entonces, con el poder soportarlas y continuar la relación a pesar de eso. En toda relación debe existir el componente de la tolerancia para que pueda funcionar, ya que al ser seres distintos habrá pensamientos y conductas con las cuales concordemos y otras con las que no, de modo que no solo es necesario dar tolerancia, sino que se requiere recibir la de la contraparte.

La tolerancia es aceptación no resignación, porque cuando nos resignamos el sentimiento es otro, es una renuncia obligada que produce frustración. Cuando toleramos significa que comprendemos y además respetamos las diferencias y estamos dispuestos a continuar con esa relación sin por ello sentirnos mal. Por ejemplo, si logras sobrellevar que tu pareja tire su ropa sucia en la cama y lo comprendes, es tolerancia; si esa pareja es alcohólica y lo manejas porque no te queda otra, es resignación.

Revisa qué te lleva a ser tolerante, ¿lo haces por resignación? ¿Porque no te queda otra? ¿O porque eres capaz de comprender que aunque esa persona piense diferente está en su derecho y es válido? Esto último es lo más adecuado, porque tolerar significa poder coexistir en forma positiva y comprensiva aunque no pensemos y actuemos igual.

Con esto claro, la pregunta es: ¿podemos tolerar cualquier cosa o la tolerancia tiene un límite?

El límite viene dado por los valores de cada persona, de lo que considera correcto o incorrecto más que igual o diferente. Todos tenemos valores, aquello en lo que creemos y por tanto es valioso para nosotros como, por ejemplo, el valor por la vida, por la justicia, por la libertad, por los derechos humanos (en mi caso) y, definitivamente, no suelen ser negociables.

La Oración Gestalt de Fritz Perls se adecúa mucho a lo que intento exponer:

Yo hago mis cosas y tú haces las tuyas. No estoy en este mundo para cumplir tus expectativas, ni tú estás para cumplir las mías. Tú eres Tú, y Yo soy Yo. Si por casualidad nos encontramos será hermoso. Si no, entonces no hay nada que hacer”.

Para finalizar, quiero invitarte a reflexionar sobre este planteamiento: todo lo que sientas que resta valor humanitario ante ti o ante otros lleva al fin de la tolerancia. Nadie tiene derecho a coartar la libertad ni a generar sufrimiento a otros, de modo que concluyo que la tolerancia sí tiene un límite y el no aceptarlo y ejecutarlo te puede llevar a una resignación nefasta que te lleva muy lejos del bienestar, porque afecta tu respeto personal, y a sentirte cómplice de lo que consideras incorrecto.



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