La trampa detrás del retiro

La trampa detrás del retiro

La señora Ana tiene hoy 62 años. De niña le gustaba la pintura y el arte, pero sus padres la motivaron para que estudiara administración y tuviera un buen trabajo. Consiguió el empleo soñado, donde tendría estabilidad garantizada de por vida. La señora Ana se casó y tuvo tres hijos, a quienes les dio educación, tal como sus padres hicieron con ella. Su vida pasó entre el buen empleo y las actividades de casa, atendiendo primero a sus hijos, luego disfrutando de sus nietos. Hoy Ana recibe su notificación de retiro y el pago de la pensión, es decir que finalmente tendrá tiempo y dinero para hacer lo que siempre quiso: pintar cuadros.

¿Cuántos de nosotros pasamos años trabajando en algo que no nos gustaba, solo por ir detrás de la promesa de “la pensión por retiro”? ¿Cuándo creímos que hacer algo por dinero era mejor que hacer algo por pasión? Aquí hablaremos de la trampa detrás del retiro, y cómo vivir un poco más desde la plenitud.

Orígenes del retiro

El concepto y “beneficio” del retiro se generó como pago excepcional a quienes llegaran a una edad en la cual no podían físicamente trabajar más, pero que aún siguieran vivos. Es decir, era una excepción, ya que la expectativa de vida estaba alrededor de los 60 años. Era básicamente un premio por longevidad.

Por avances científicos y de calidad de vida, el ser humano está viviendo más años de los considerados por el esquema de pensiones, llegando a retirarse personas que aún están en niveles de vitalidad aptos para seguir siendo productivos por varias décadas. Los 40 son los nuevos 20, y los de 60 ya no son sexagenarios, sino sexalescentes.

Retiro sin propósito

Por mucho que soñemos con irnos a vivir a una playa paradisíaca y tomar agua de coco todos los días, la ciencia ha demostrado que una vida sin propósito lleva a la depresión. Todos los seres del reino animal (excepto los gatos) prefieren ganarse la comida, a recibirla sin hacer nada. En el caso del ser humano, la productividad es parte de su propósito de vida, por lo que haber trabajado toda la vida por el propósito del retiro nos deja sin propósito una vez retirados.

En países con sistemas de retiro de calidad, el problema no está en lo que reciben, sino en la obligación de no hacer nada que implique una retribución monetaria, o de lo contrario pierden la condición de retirados. Es decir, deben estar literalmente sin hacer nada, porque incluso si decidieran renunciar a su condición de retirados y buscar un empleo, tienen limitaciones en cuanto a horas de trabajo y pago por dicho trabajo… a nivel de ingresos, les sale mejor quedarse en casa sin hacer nada, aunque eso se convierta en caldo de cultivo de depresión y enfermedades, acelerando la muerte.

Olvídate del dinero

Sí, desde que somos pequeños nos preguntan a qué nos vamos a dedicar, luego pasamos la vida buscando ganar más, hasta que llegamos a la época dorada y descubrimos que seguimos dejando de lado nuestros sueños para recibir más dinero. Por esta razón debes retar a tu propio sistema de productividad y preguntarte cómo dedicarte a lo que amas, y hacerlo de manera tan organizada que te permita recibir dinero como consecuencia.

Tu mente automáticamente te va a decir que “te vas a morir de hambre”, pero mi experiencia me ha demostrado que no hay mayor plenitud de vida que aquella vida dedicada a lo que realmente se ama. Una vida con propósito nos regala vitalidad, energía, salud, pasión, deseos de seguir creciendo y la anhelada longevidad.

Si la señora Ana, la de nuestra historia inicial, hubiese conocido a alguien como el maestro Carlos Cruz Diez, la señora Ana llegaría felizmente a los 90 años con una vida llena de plenitud personal, apoyo familiar, reconocimiento social y tranquilidad financiera, todo a través de su arte.



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