La ventana rota

Tal vez has escuchado esta teoría de «La ventana rota», proveniente del libro del mismo nombre escrito por James Q. Wilson y Gerge L. Kelling. Básicamente todo proviene del siguiente ejemplo: «Consideren un edificio con una ventana rota. Si la ventana no se repara, los vándalos tenderán a romper unas cuantas ventanas más. Finalmente, quizás hasta irrumpan en el edificio, y si está abandonado, es posible que sea ocupado por ellos o que prendan fuegos adentro.
O considera una acera o banqueta. Se acumula algo de basura. Pronto, más basura se va acumulando. Eventualmente, la gente comienza a dejar bolsas de basura de restaurantes de comida rápida o a asaltar coches.»
Una buena estrategia para prevenir el vandalismo, dicen los autores del libro, es arreglar los problemas cuando aún son pequeños. Repara las ventanas rotas en un período corto, digamos un día o una semana, y la tendencia es que será menos probable que los vándalos rompan más ventanas o hagan más daños. Limpia las aceras todos los días, y la tendencia será que la basura no se acumulará (o que la basura acumulada sea mucho menor).
Creo firmemente que este ejemplo se puede extrapolar a nuestra vida cotidiana, y voy a empezar por ejemplo muy básico. Estás en tu automóvil y saliendo de retroceso en un estacionamiento, le das un pequeño toque y queda un poco raspado. Te bajas del carro y te das cuenta que no es nada grave, incluso lo vas a dejar así y no vas ni a pulirlo, ni a ingresarlo al seguro por semejante «tontería». Luego de un mes, le prestaste el auto a tu mamá y ella le da otro ligero toque por el otro lado de la puerta. Te das cuenta, que en verdad es un poco más fuerte el golpe del que le diste tú, pero tampoco es para tomarte la molestia de acudir al seguro o un taller. En fin, al pasar el tiempo vas dejando pasar algunas pequeñas cosas que le van pasando al carro, una abolladura producto de un atrevido mango que cayó en el techo mientras esperabas debajo de un árbol, una piedrita que soltó el camión que venía delante tuyo en la autopista y astilló levemente tu parabrisas. Al cabo de un año, lo que para ti eran una serie de eventos «sin mayor relevancia», resultó en que tu auto hoy en día es un verdadero desastre. Qué ocurrió?, exactamente el ejemplo de la ventana rota, al dejar pasar los incidentes pequeños, terminamos por afectar nuestra imagen e incluso el funcionamiento correcto de aquello que está a nuestro alrededor.
Lo mismo ocurre, si tenemos una camisa y nos damos cuenta que le falta un botón, no le prestamos importancia y luego de un tiempo le vemos un hilo suelto, hasta que llega el momento donde se le suelta otro botón y se abre un hueco, producto de ese «inofensivo» hilo, y el resultado es que no nos volvemos a probar esa camisa.
Ni hablar de una relación de pareja o de amigos, si no abordamos las pequeñas cosas que nos incomodan del otro, de forma oportuna, va a llegar un momento en donde la acumulación de estas, resultará en no querer frecuentar esa persona o terminar esa relación.
Busquemos algunos indicios de «ventanas rotas»en nuestras vidas, y procuremos salir a solventar los pequeños detalles, antes que sea demasiado tarde.

Vivamos con plenitud y disfruta el camino
Hasta la próxima

CAFE



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