La verdadera esencia del éxito

La verdadera esencia del éxito

Según la Real Academia Española ser exitoso significa tener éxito popular, es decir, que tiene buena aceptación. En la sociedad moderna, especialmente en la occidental, para muchas personas ser exitoso significa percibir un sueldo abultado, ocupar un cargo importante en el trabajo o ambas cosas. Mi apreciación es que esa es una manera muy simplista de definir el éxito personal porque en este mundo cumplimos diversos roles a la vez, como el rol de padre, esposa, hermano, amigo, etc. Ser reconocido solo en el rol como trabajador, como generador de sumas importantes de dinero, no garantiza que seamos integralmente exitosos. Si no somos felices, si no estamos rodeados de seres queridos y si no disfrutamos de lo que está a nuestro alrededor creo que lo exitoso estaría en entredicho.

Ahora bien, este esquema de lo que para muchos significa ser exitoso no es algo rígido que no pueda ser modificado. Sólo falta la disposición para cambiar o cuestionar los modelos mentales en relación con lo que significa éxito y desarrollo personal.

Daniel Gil’Adí en su libro Inteligencia emocional en práctica define al éxito sobre la base de cuatro pilares o necesidades primordiales como lo son: amar y ser amados, ser importante, calidad de vida y por último espiritualidad y metas nobles.

Amar y ser amado significa establecer relaciones sanas, significativas y profundas a largo plazo. Tener la capacidad de dar y recibir amor. Relaciones de pareja, amistad, familiares, de trabajo, etc.

Calidad de vida implica la posibilidad de desarrollo personal, de aprender, de generar las condiciones para poder sentir satisfacción con las cosas que hacemos y de estar en un lugar que disfrutamos para que al final de nuestras vidas podamos decir «Cantamos la canción de nuestra vida» y lo hicimos con satisfacción. Lo hicimos bien.

Ser importante no se refiere a cual es nuestra posición en una empresa u oficio que ejercemos. Se refiere a cuál es nuestro legado, cuál es nuestra contribución en la sociedad, en el medio en el que vivimos, nuestro aporte. De qué manera contribuimos a mejorar la vida de quienes nos rodean, nuestros amigos, familiares e incluso de nosotros mismos. Es como dejar una marca positiva en el camino andado. También se refiere a que hayamos tenido éxito en lo que quisimos construir y desarrollar como proyecto de vida. Hay un principio que dice que si no das, si no contribuyes con la comunidad de la que formas parte, no existes.

Espiritualidad y compromiso con metas nobles. Así como nuestras prioridades personales moldean nuestras escogencias diarias, nuestras metas nobles moldean nuestras escogencias a largo plazo en término de nuestra contribución a la comunidad, más allá de cuáles sean los beneficios económicos que se puedan percibir.

Si logramos cumplir y satisfacer estas cuatro necesidades, entonces podemos sentir que hemos tenido éxito.



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