La vida es generosa cuando practicamos el desapego

Si queremos vivir en libertad, hemos de conocernos mejor, cuestionar las creencias que nos limitan, limpiar el “archivo” de recuerdos que nos mantienen apegados al pasado.

En estos días de corre-corre, de compras inútiles y de estrés decembrino, es bueno tomarnos un tiempo y reflexionar en algún momento del día, sobre lo que ha ocurrido en este año y lo que ocurre justo hoy.

La vida es este instante. Es bueno saborear lo vivido con una profunda satisfacción de haber disfrutado y aprendido de cada uno de los momentos acaecidos en este convulsionado año.

Es muy usual recibir buenos deseos durante los días que transcurren en diciembre, por eso me permito compartir contigo la reflexión que resultó de la “pausa” que hice en una de estas noches.

Maestra la vida

Para dirigir nuestras vidas, hemos de asumir nuestra responsabilidad y mantenernos en una actitud de agradecimiento constante. Así permanecemos despiertos y dejamos de culpar, de quejarnos y de poner excusas.

Desde este momento podemos disipar nuestras tormentas internas y despertar ese sol que habita en nosotros para desbordarnos de energía.

Energía que podemos compartir con todo y con todos para que vuelva multiplicada.

Sonriamos y amemos sin condiciones. Vinimos para amar y ser amados. Pero cuando no podamos amar, al menos no lastimemos ni ataquemos. Recordemos que lo que le hacemos a los demás, nos lo hacemos a nosotros mismos.

No nos olvidemos de dar, de darnos. De recibir, vivir y festejar la vida.

Un día sin desafíos puede resultar un día perdido.

Disfrutemos al menos de una gran alegría personal o la de alguien. De una alegría que nos reúna a todos: familia, amigos y hasta desconocidos. Somos uno.

Vivir es gozar, reír, aceptar, afrontar, amar, compartir. Librémonos del equipaje innecesario.

reflexión

Hemos aprendido a llevarnos muchas cosas “por si acaso”, pero al cabo de unos kilómetros de recorrido, nos damos cuenta de todo el peso que llevamos sobre nuestros hombros. Soltemos… sin apegos.

Empecemos a confiar en que todo lo que necesitamos vendrá a nuestro encuentro. Pronto nos daremos cuenta de que lo más importante ya lo tenemos: vida, amor y energía para disfrutar y compartir.

La vida es simple

Haz lo que amas y hazlo a menudo. Si algo no te gusta, cámbialo. Si no te gusta tu trabajo, déjalo. No puedes perder el valioso tiempo del presente para malgastarlo en algo que no te llena.

Si crees que no tienes mucho tiempo, deja de ver televisión.

Si buscamos el amor, pensemos que nunca es tarde y detengámonos, reflexionemos. Las cosas buenas aparecerán justo cuando empecemos a hacer lo que amamos.

Dejemos de analizar, todas las emociones son hermosas.

Cuando comamos, valoremos cada mordisco, mastiquemos despacio, no hay apuro. Nuestro cuerpo nos lo agradecerá.

Y si vivimos una pérdida, abramos nuestra mente, brazos y corazón a nuevas cosas, a nueva gente.

Todos estamos unidos a pesar de nuestras diferencias o afinidades. Y como no vivimos aislados, es bueno practicar la empatía, el diálogo, y el silencio para escuchar.

Viaja más seguido

“Perdernos” nos ayuda a encontrarnos.

La vida es conocer, es gente, es compartir y crear junto a esas personas. Empecemos a viajar en nosotros y fuera de nosotros. Interna y externamente.

Aprendamos a creer lo bueno y a crearlo.

La vida es corta

Algún día, recordaremos las lágrimas que estamos derramando y nos reiremos. De igual manera, recordaremos algunos momentos felices y lloraremos.

La vida es hoy. Vivamos nuestros sueños y compartamos nuestra pasión.

Día a día estamos construyendo la vida. En este instante, aquí y ahora. Decidamos ser felices, sin apegos, sólo experimentando intensamente este instante.

Mil bendiciones hoy y un abrazote desde mi corazón al tuyo. Gracias.



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