La vida es vivir

No puede decirse de la vida que sea buena o mala, que sea dura o fácil; la única definición posible de vida (si acaso hay alguna) es “vivir”. La vida es vivir. Pues la vida es un momento, es cada instante, cada sensación y cada pensamiento que configura nuestra existencia. Es una vivencia continua de sucesos que se encuentran más allá del bien y del mal, más allá del placer o del dolor, porque la vida es mucho más que eso. La vida es vivir. Es el éxtasis en la alegría y en la amargura, y el caudal de experiencias que inundan nuestro ser; es todo aquello sin lo que no seríamos lo que somos y por lo que no somos lo que quizás podríamos ser: Es la lágrima sufrida, el beso de despedida o la promesa no cumplida. Es el abrazo a los viejos y las arrugas en los dedos. Y sin embargo, la vida no es sólo eso: La vida es vivir.

Que tu vida no sea entonces ni buena ni mala, ni dura ni fácil, ni amarga ni alegre. Que tu vida sea en cada instante VIDA. Que tu hacer y tu vivir desborden los cauces y las orillas de los ríos, para que siempre haya un nuevo camino, un nuevo espacio por donde fluyan las aguas del ser. La vida no se mide, tampoco es concepto y no se define. Porque esa historia íntima que llamas “Mi vida”, eres tú. Y tú eres mucho más que eso: Eres, primero eres; más allá del dolor y del tormento, en aquel lugar supremo donde el bien y el mal no son conocidos, en donde el tiempo no es un castigo.



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