Lactancia Materna, cuestión de instinto

Hay un boom de retorno a lo natural, nos dimos cuenta de que algunas prácticas que surgieron con la industrialización han fracasado. El planeta, la sociedad y las nuevas familias exigen transformación y si puede ocurrir desde el nacimiento, mucho mejor.

Cada vez más madres deciden que quieren alimentar a sus hijos con leche materna, no solo por los beneficios físicos que produce para ambos, sino por los beneficios económicos que impactan a la familia, a los países y al planeta entero; así lo manifiesta la Organización Mundial del la Salud, organización que también contabiliza que aún se nos quedan por fuera 60% de las madres sin dar pecho en exclusiva.

Son 60% de madres que no dan pecho en el mundo entero a pesar de toda la información que tenemos vía web, redes, campañas de Unicef y de Leyes Especiales que protegen el acto de amamantar. Entonces vienen las frases: «yo no tuve leche», «el médico me dijo que era mejor con fórmula porque mi hijo no aumentaba bien de peso», «mi bebé no queda lleno», «mi leche le caía mal», etc. etc. etc. Y es cuando aprovecho la oportunidad para decirle a las madres que esto no le pasa a una perra, a una ballena o una gata a la hora de alimentar a sus crías. ¿Por qué el resto de los mamíferos no presentan problemas con su lactancia? Porque no cuestionan su naturaleza. Crían instintivamente, sin presiones sociales ni familiares. Lo hacen como les sale.

La escasez de recursos, en especial en países como Venezuela, donde vivimos día a día en la constante búsqueda de lo básico, nos permite replantearnos y seguir formas más naturales de vida, entre ellas la lactancia materna. Lamentablemente estamos aprendiendo a los golpes después de muchas enfermedades en adultos ocasionadas por la carencia de alimentación adecuada en edad temprana; pero la buena noticia es que alimentarnos mejor ya no son solo una moda de «adultos contemporáneos», es realmente un despertar de la consciencia.

Muchas madres que aún no se han montado en este autobús dirán que es difícil la lactancia materna natural y exclusiva hasta los seis meses y prolongada hasta los dos años o más, que cansa demasiado, que no deja vida. Y yo les responderé que tal vez sea cierto; pero solo detengámonos a meditar si lo difícil es la lactancia o todos los cuestionamientos que como seres pensantes nos hacemos para tratar de encontrar en consultas médicas y a familiares preguntas que ya vienen contestadas por la naturaleza.



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