Las cascadas de Mérida de arriba a abajo

Las cascadas de Mérida de arriba a abajo

Cómo llegar

La quebrada La Astillera está a una hora de Ciudad de Mérida, sector Santa Catalina de la zona andina de Venezuela. Forma parte de la falda del Pico León. Se requiere doble tracción para subir la montaña. De ahí se camina unos 20 minutos hasta llegar a la quebrada.

El propio barranco

Si se preguntan qué es eso de adentrarse en las entrañas de una cascada amarrado a una cuerda, eso es barranquismo, canyoning o cañonismo. La oportunidad de explorar de cerquita el emocionante camino que el agua ha abierto pacientemente entre las piedras de la montaña.

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Cuando uno ve de lejos las quebradas en las que se practica el canyoning o barranquismo, te das cuenta de que la palabra tiene todo el sentido del mundo. Es una pared, literalmente un barranco, una grieta que el agua se ha pasado años escarbando en la piedra. Ves cómo la empujó y amoldó para regalarnos la belleza imponente de una cascada que, en esta ocasión, me toca ver bien de cerca.

La primera vez que se me ocurrió probar la experiencia del canyoning, hicimos un descenso por la quebrada La Astillera en el Sector Santa Catalina, como a una hora de Ciudad de Mérida. Un cañón de aguas heladas, pozos, toboganes y cascadas, perfecto para la práctica del barranquismo.

Te empujas montaña arriba en 4×4 por un caminito en el que pareciera que la trompa del carro se va a ir para atrás. Llegas arriba y caminas hacia las entrañas de la montaña, donde está la grieta y es más verde. La selva se pone densa cuando tiene agua tan cerca, comienzas a escuchar el murmullo del río y te emocionas. Cuando vez que no hay nada horizontal cerca, te preguntas cómo se supone que vas a llegar hasta abajo y, entonces, comienza la mejor parte.

Nos equipamos: trajes de neopreno, arnés cual interiores de Súperman y un par de mosquetones guindados al frente. La pinta me hace sentirme una pro.  Comenzamos a caminar, el primer contacto con el agua es inmediato y certero: dejas de sentir los pies en el acto. El camino a seguir es el del río, vas todo el tiempo por el agua y entre las piedras. Hay que fijarse bien en dónde pisas porque un resbalón está vetado.

Tras pocos minutos ya escuchamos la primera cascada. Es la más pequeña, pero hay que atravesar el chorro por todo el medio sin posibilidad de evasión. Lo primero que hacen los guías -ni se les ocurra intentarlo de otra manera- es explicarnos cómo haremos el descenso y mostrarnos el sistema de seguridad. En definitiva estás en manos de los guías, tienes a uno arriba y a otro abajo, lo único que debes hacer es colocarte en la posición y deslizarte suavemente, sin subir la cabeza para no tragar agua.

Todo empieza normalito, pones los pies en la piedra, sientes el balance y te vas dejando caer, de espaldas al mundo y viendo siempre la piedra. Escuchas el poder de la naturaleza saliendo del agua que te salpica. No oyes más nada y, de pronto,  pierdes el sentido de orientación, una lavadora te batuquea y te escupe. Caes al pozo de golpe y te encuentras con el guía que te esperaba abajo, sonríes confundido. Bajaste el primer salto.

Sigue la travesía, ya caliente y emocionado con el primer “shotcito” de adrenalina se te olvida que de verdad tus pies están azules.  Saltas de las piedras a los pozos, te lanzas por toboganes de piedra y llegas a la segunda cascada. Los 17 metros de altura parecen miles más cuando estás arriba. El agua pega contra una piedra y se dispara enérgica para todos lados. Se decide que bajaremos por la piedra, cerca del agua, pero no por el chorro propiamente. Es algo más sencillo porque el agua no te batuquea, pero la altura intimida.

Seguimos un poco más y nos encontramos con el gran reto. Una pared de piedra de 30 metros de alto, con una caída de agua espectacular y una cortina de vida que pinta los alrededores de verde limpio. Bajamos cerquita del agua, te mojas, la sientes, el agua lo cubre todo alrededor, las piedras son resbalosas. Da susto resbalarse a esa altura aunque estés asegurado. Más adrenalina y belleza te emborrachan. Llegas abajo y estás feliz, absolutamente feliz.

Daticos:

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Sólo necesitan un traje de baño, los guías les darán un wet suit para que no mueran de frío. Lleven zapatos con una buena suela antiresbalante y sepan que van a regresar emparamados. Es una gozadera, pero si sufres de vértigo no te va a encantar.

Barranquismo:

Es el término en español que define al canyoning. Se trata, básicamente, de descender por un cañón o barranco por el que baja un río. Para ello se utilizan técnicas de rappel si el descenso es totalmente vertical, y cuando está más suave, se camina por las piedras, se salta a los pozos y se utilizan toboganes de piedra, para disfrutar la emoción de explorar tan de cerca de la naturaleza.

Canyoning Santa Catalina:

Es un descenso de 4 horas que comienza a 1.400 msnm por la quebrada La Astillera en las faldas del Pico León. Se le califica con el grado 3 y medio y es apta para cualquiera con ganas de conocer bien de cerca las profundidades del cañón. Tiene tres cascadas, la primera de 7mts, la segunda de 17mts y la última de 30mts.



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