Las creencias: prisión o libertad

Las creencias: prisión o libertad

Fanny Luckert Barela

Psicoterapeuta-Docente-Consultora

NeuroComunicación y Cambio

Gestal-Música-ArteTerapia

 

Si tuviésemos que recurrir a un término que pudiera significar y resumir la clave de nuestro éxito en la vida, esa palabra sería: “Las Creencias”, pues ellas a nivel no consciente, y en forma automática, son responsables de cada pensamiento, impulso, elección y acción, que puede llevarnos o no al logro de nuestros sueños.

El sistema de creencias se va construyendo desde nuestra más tierna edad, con los aprendizajes más básicos y sencillos que encierran en el fondo, una manera particular de ver y asumir la vida, y el cual nos es transmitido por nuestros padres. Este registro no consciente de formas y estilos de vivir se da justamente en la infancia, donde somos más sensibles, vulnerables, confiados y ávidos de explorar el mundo que nos rodea. Así, en la niñez, sin tener la madurez para analizar o cuestionar los mensajes de personas importantes en nuestra vida: padres, abuelos, maestros; simplemente aceptamos sus mensajes y modelos como ciertos, haciéndolos nuestros y pasando a ser parte de nuestra herencia en la vida.

De esta manera, tenemos en la familia el mejor laboratorio experimental que podamos tener para aprender cómo es eso de vivir. Aprendemos o no a conocernos, a expresar o reprimir nuestras emociones, catalogándolas como buenas o malas, a cuidarnos y auto-respetarnos o bien, pensar y tratarnos como si fuésemos un objeto sin valor; allí descubrimos el amor y el permiso o no de expresarlo libremente; aprendemos a ser personas y a ser pareja con base en el modelo cercano de nuestros padres, descubriendo el sentido de la fidelidad, la confianza, el respeto y cómo las diferencias o conflictos se arreglan: con diálogos o con agresión. En ese increíble laboratorio aprendemos a comunicarnos desde la libertad de mostrar lo que somos o escondiéndonos detrás de una máscara, teniendo la incongruencia como sustento en las relaciones; aprendemos lo que es el dinero, el trabajo, a manejar el sí y el no, los límites y aprendemos, además, si el éxito es para nosotros o no.

Las Creencias son ideas que vamos interiorizando, grabando y acumulando sin darnos cuenta. Estas ideas, van construyendo una red neuronal interconectada en nuestro cerebro, creando un sistema aparentemente inamovible, sellado y ciertamente resistente al cambio. A nivel del cerebro el punto es economizar recursos y poder resolver de manera automática, desde las cosas más elementales hasta las de mayor trascendencia en nuestra vida. Nuestro cableado neuronal, tiene su mayor desarrollo y programación desde el nacimiento y durante toda la etapa infantil. Sin embargo, gracias a la neuroplasticidad o plasticidad cerebral, las neuronas pueden crear nuevas conexiones y reprogramarse en atención a nueva información y a las experiencias que vivamos en diferentes momentos de nuestra vida

Como adultos, poseemos entonces toda una programación neuronal no consciente, generada en la niñez y la cual nos hace percibir, reaccionar, responder e interpretar todo lo que nos sucede y cuanto acontece a nuestro alrededor. Este cableado neuronal al final, tiene que ver con cómo nos vemos a nosotros mismos, de qué somos capaces o no, hasta dónde podemos llegar o no; es decir, define nuestras “Creencias”, las cuales pueden limitarnos, frenar o impulsar nuestro crecimiento.

Como mecanismo, las creencias son generalizaciones que hacemos sobre nosotros mismos, sobre las otras personas y en relación al entorno. Ellas se comportan como potentes filtros haciéndonos selectivos en cuanto a qué, quienes y de qué manera pueden acercarse a nosotros las personas; de qué forma deben ser las cosas, el trabajo, los amigos, el manejo del dinero, en general como debemos vivir. Pasamos por los filtros de nuestro sistema de creencias a todas las personas, situaciones, eventos en nuestra vida y también los proyectos de futuro, pues lo que allí reposa, es considerado por nosotros como verdades absolutas.

De esa manera, las creencias condicionan nuestras elecciones, decisiones y acciones, generando resultados muchas veces alejados de nuestra propia necesidad, deseo y sueños, pero en total congruencia con ellas. Sin embargo, lo importante es saber que siempre podemos cambiar una creencia y reprogramarnos para una nueva, acorde con nuestras expectativas de vida.

Tips para el bolsillo de tu vida

  • Las creencias pueden ser Profecías de auto-cumplimiento, nos hacen actuar o nos frenan y finalmente, crean resultados.
  • Las creencias limitantes giran alrededor del No Puedo y de la imposibilidad.
  • Las creencias impulsadoras son permisos que actúan sobre nuestras capacidades y movilizan nuestros recursos internos.
  • Cambiar una Creencia puede cambiar un resultado.
  • Podemos cambiar una creencia creando nuevas conexiones neuronales
  • Existen técnicas y recursos para cambiar las creencias: Programación NeuroLinguística (PNL) – Reprogramación – NeuroComunicación.


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