Las dificultades del perdón

El perdón es un gesto que surge de la libertad y del amor, sin embargo, todos sabemos que disculpar ciertas heridas, olvidar ciertos daños, cuesta un gran esfuerzo emocional. En ocasiones, se produce la contradicción de querer olvidar y sentir que no es posible hacerlo. Si estás viviendo una situación de este tipo, te sugiero que evites hablarte a ti mismo en conceptos absolutos del tipo: «Nunca podré perdonar a mi amigo«, para cambiar el chip y confiar en la importancia del tiempo. Cada corazón tiene su ritmo y su tiempo. Aquello que puede parecerte imposible a día de hoy, puede no serlo en un futuro.

Las dificultades del perdón surgen de la desconfianza hacia aquella persona que ha provocado el daño y que a partir de ese momento, se convierte en objeto de duda. Sin embargo, para retomar la perspectiva ante una situación de conflicto emocional, es conveniente recordar que no solo los demás cometen fallos y errores: ser autocrítico con uno mismo ayuda a comprender mejor también las debilidades de los demás.

Las dificultades del perdón también están vinculadas con el orgullo. En este caso, conviene hacer balance para no perder una relación de cariño por una cuestión de orgullo. Imagina tu futuro, visualiza el mañana y valora qué aporta esa persona a tu vida.

En muchos casos, las heridas importantes requieren de paciencia y de tiempo para ir sanando las heridas del corazón. El perdón es una decisión pero también es un proceso. Por ejemplo, al superar una infidelidad en la pareja, es necesario superar un proceso de duelo emocional.

El perdón trae grandes recompensas, sin embargo, también exige el precio de la generosidad emocional.



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