Las emociones que ocultamos… aceptando nuestra vulnerabilidad

Las emociones que ocultamos… aceptando nuestra vulnerabilidad

Todavía recuerdo esta sesión de fotos como si fuera ayer. No todo lo que sale en ella es real. Yo estaba atravesando por una de las situaciones más difíciles de mi vida (y en las fotos de la sesión parecería que estaba en uno de mis mejores momentos). Creo que hice esta sesión fotográfica para demostrarle al mundo que estaba bien, aunque mi corazón en ese momento estaba realmente roto.

El recordar esto (cuando Facebook nos trae los recuerdos de fotos publicadas en años anteriores) me pone a pensar sobre el valor que le damos al aparentar. El estar siempre bien, arregladas y felices. En esta carrera queremos mostramos fuertes y quizás no son sentimientos que estamos experimentando en el momento; eso nos lleva a aparentar una felicidad que no tenemos ni sentimos.

Es por esto que les digo, a quienes se han tomado el tiempo de leerme, que está bien sentirnos mal de vez en cuando. Tener el corazón “partío” (como dice Alejandro Sanz), reconocer los momentos que no son tan gratos de la vida nos devuelve a ese lado humano. Quizás por ciertas circunstancias de la vida como un divorcio (que era mi caso en particular) no estamos en el mejor momento, emocionalmente hablando. Yo solo les puedo asegurar por experiencia propia que todo pasa. Les dejo esta reflexión para que se animen a no dejar que circunstancias externas cambien nuestra esencia y nos pongan de piedra el corazón (ni por muy justificada que sea la rabia o la injusticia que sintamos).

“El camino que nos llevará de vuelta a nosotros y a nuestra humanidad (aceptarnos como somos) será siempre el amor” Ojalá que por muy oscura que sean las circunstancias encuentren esa luz que todos tenemos dentro. El camino para volver a encenderla de nuevo es la aceptación, el amor y el perdón.

Practicas como el mindfulness o la meditación nos ayudarán a conectar otra vez con esa esencia

Que la misericordia hacia nosotros y hacia los demás nos permitan sonreírle a la vida… esta vez.



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