Las opciones en la vida

En estos días cuando leía un articulo sobre la importancia de sonreír para abatir el pesimismo, pensé que la cosa no es tan fácil como creía. Si bien es cierto que colocar una sonrisa en nuestra cara es facilísimo, no resulta así de fácil mantener una actitud positiva todo el tiempo. Mas aún cuando experimentamos situaciones que trastocan nuestra rutina y nos exigen decisiones que implican cambios.

Al perder un empleo, al finalizar una relación importante, o simplemente ante un nuevo reto en la rutina deportiva, ¿qué podemos hacer? ¿Nos adaptamos a ese nuevo camino, o nos resistimos a él y evitamos el cambio a costa de lo que sea?

Estar al borde de una situación de cambio inminente en nuestras vidas es duro y difícil porque no sabemos que va a pasar en ese futuro lleno de preguntas para responder y de decisiones que tomar. Puede que nos quedemos paralizados o que decidamos mover la propela y continuar hacia delante. 

Me vienen a la mente las palabras de mi papá cuando al culminar mi primer triatlón me dijo: “Hija, te felicito más por haber vencido tu miedo al mar que por haber llegado a la meta”. ¡Uf! Cuán ciertas fueron sus palabras. Ese mar al cual yo tanto miedo le tenía se convirtió en un símbolo de mis opciones: decidí respirar hondo y fluir con su marea en vez de entrar en pánico y ahogarme en mis propios miedos.

La vida no es más que un constante reto dentro del cual siempre se presentarán opciones. Y solo yo puedo trabajar en ellas. Nadie más lo hará por mí. En esta transformación constante de mi vida la famosa frase de los americanos “What if’s…?” algo así como “qué pasaría si…” podría incorporarse perfectamente a mi lista de alternativas ante las situaciones nuevas e inesperadas.

Meditar, hablar con las amigos, buscar ayuda de un profesional, hacer deportes, estar en contacto con el arte son mecanismos que pueden servir para colocar en perspectiva alguna situación a la cual le estamos dando excesiva importancia. Los problemas se atenúan cuando se habla de ellos. Por eso digo que siempre habrá opciones.

Nunca ha sido fácil aceptar los cambios en mi vida, pero siento que he ganado más cuando me enfoco en el presente que conozco, que en el futuro desconocido. Siento también que al tener miedo mis opciones son limitadas, sin embargo cuando estoy en paz mis alternativas florecen. 

En fin, en eso ando, tratando de aceptar los retos, preguntándole a mis miedos por qué están allí y qué más debo aprender de ellos. Alerta con las opciones de cambio pero sobre todo firme en mi intención de crecer como mujer y como ser humano. ¡Todo es cuestión de paciencia!



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