Las reglas de etiqueta del transporte público

Como sabemos lo molesto que puede ser convivir con extraños, desarrollamos este manual de etiqueta para el transporte público que te sugerimos implementes en tu vida diaria para ser la mejor pasajera que puedas ser.

1. La regla
No es de buena educación, no sentarte o pararte al lado de alguien más cuando hay mucho espacio en el transporte.

Si tuviste la suerte de abordar en un día en el que todos los habitantes de la ciudad se quedaron dormidos y hay muchos asientos, no te sientes al lado de la única persona en el vagón. Es sospechoso y molesto.

La regla de la proxemia va más o menos así: Si hay espacio para explayar, a tu vecino no te vayas a pegar.

2. La regla de la brincadera
Sentarte del lado del pasillo y dejar libre el asiento de la ventana es de mala educación transitoria. Obligar al pobre incauto que quiera descansar sus pies a brincarte a ti y a tu enorme bolsa para llegar al único asiento libre del transporte es tan malo como acabarte el papel de baño en casa y no avisar.

La regla de la brincadera dice: Si por tu flojera el prójimo te ha de brincar, en el fuego del infierno te vas a quemar. Esta regla tiene dos excepciones: cuando te bajas en la próxima estación y cuando pesas más de 300 kilos (en cual caso siéntete libre de ocupar los dos asientos… o caminar a tu casa).

3. La regla del cantor
Cuando usas audífonos es para que sólo tú puedas escuchar la música de tu reproductor. Esto quiere decir que SÓLO TÚ escuchas la melodía. Cuando vas cantando en el metro atascado de personas, lo que escuchan los demás no es tu garganta alcanzando las notas a las que sólo Mariah Carey llega. Más bien es como una mezcla entre un maullido y el inevitable sonido. Es hasta peligroso. De por si no escuchamos gran cosa cuando traemos los audífonos puestos, si encima vas cantando te puedes perder avisos importantes del conductor (como “agárrense que nos vamos a estrellar”).

La regla del cantor dice: El que viaja y canta… no encontramos una rima, pero por favor no lo hagan.

El que viaja y canta a los demás pasajeros harta.
El que viaja y canta a los pasajeros espanta.

4. La regla del portero
Si no te pagan por cuidar la puerta del metro, no tienes nada que hacer ahí parada. Es bien innecesario que el conductor del bus pase horas de su día gritándole a las señoras “ recostarse”. Si no te vas a bajar en los próximos 30 segundos, no estorbes a las personas que probablemente si lo hagan y muévete.

La regla del portero: Si en la parada no has de bajar, de la puerta te tienes que quitar.

5. La regla del tubo
Los tubos del metro están ahí para que varias personas se sostengan a la vez, no para que practiques tus clases de dance ni para que sostengas tu humanidad recargándote en ellos.

Primero que nada, ¿Sabes cuántas manos se han detenido de ese pedazo de metal en el que tienes recargado tu brazo? O, lo que es peor, ¿sabes dónde han estado las manos que se han agarrado del tubo en el que estás frotando tu cachete?

Si no les das oportunidad a los demás de que se sostengan, no te quejes de que se agarren de ti.

Regla del tubo: Si en el tubo te vas a recargar, repleta de bacterias vas a quedar.

6. La regla del socializador
Si lo que estás buscando es compañía, un hombro dónde llorar o un amigo nuevo con quien platicar, no los busques en el transporte público. No vas a encontrar al amor de tu vida en el bus.

Si quieres platicar con extraños, ¡para eso son los bares! Ahí al menos el alcohol actúa como lubricante social.

A las 6 de la mañana la mayoría de las personas están molestas por el simple hecho de no estar en sus camas. Tus problemas matutinos no son de interés general. Lo único que queremos hacer a esa hora es pensar en nuestros problemas de oficina (o en el chico que nos gusta o en lo que vamos a hacer el viernes) básicamente cualquier cosa excepto entablar conversación con un desconocido. ¿Qué no te dijo tu mamá que no hablaras con extraños?

La regla del socializador: Si con un desconocido quieres platicar, el transporte público no es el lugar.

Recuerda que como regla general nunca está de más lavarse los dientes y ponerse desodorante antes de pegarte como muérgano a un tercero.

¿Qué regla agregarías a nuestro manual?



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