Las reglas de Michael Pollan (II)

Tras los dos consejos de la semana pasada, comparto con ustedes tres más de Food Rules*.  En los comentarios del artículo anterior Ana Milena Martínez Ospina, de la Universidad Pontificia Bolivariana de Colombia, pidió que se incluyera alguna regla relacionada con el desayuno. Para ella es la número 36. 

Si otra persona tiene un interés particular, como Ana Milena, puede explicarlo en los comentarios. Trataré de incluir algo al respecto en el próximo artículo.

Regla 13: come alimentos que finalmente se pudrirán

pollaniiHay que hacer énfasis otra vez en los productos altamente procesados y en cómo a lo largo de la historia hemos luchado para que nuestra comida dure más.  Es cierto que tras los métodos de conservación late el miedo de morirnos de hambre, pero desde hace décadas grandes empresas están añadiendo químicos y removiendo nutrientes para que las cosas no se pudran y nuestra vida, por extensión, sea más fácil –ir con menos frecuencia al supermercado y demás–. Pero todo tiene sus riesgos. 

En Food Rules, Pollan dice que cuando un alimento se daña significa que perdimos la carrera contra hongos, bacterias e insectos para beneficiarnos de los nutrientes. Una comida que se pudre es una comida atractiva para esos otros organismos vivos. Una comida que no se pudre es una comida atractiva para algunos de nosotros, más cómodos pero a todas luces menos inteligentes.

Como en todo, hay pequeñas excepciones a esta regla, pues la miel y las conservas naturales tienen larga vida sin perder sus nutrientes. En cualquier caso, se cuentan con los dedos de una mano.

Regla 24: come lo que se para en una pata

Esta me encanta, pues tengo amigos que reniegan de alimentos que caminan en cuatro patas, pero nunca había visto que se aplicara hasta sus últimas consecuencias. Viene, supuestamente, de un proverbio chino: “Comer lo que se para en una pata es mejor que comer lo que se para en dos patas, que a su vez es mejor que comer lo que se para en cuatro patas”.

pollanii2Esto, en términos de mercado, significa que champiñones, brócoli y coliflor son mejores opciones que pollo, pato y codorniz, pero ambos grupos son más recomendables que cordero, cerdo y res. Aunque tiene su punto retórico, me parece un consejo muy fácil de memorizar para pensar en el menú del día.

Regla 36: no desayunes cereales que cambian el color de la leche

Otra manera simple de huirle a los productos procesados, aunque para los padres tiene un añadido especial, pues pasa por convencer a los más pequeños de que ciertas cualidades divertidas en los alimentos no siempre son saludables.

Algo que es capaz de cambiar el color de la leche, siempre tendrá altas concentraciones de químicos, escenario que suele venir acompañado de muchos carbohidratos refinados y azúcar para drogar a un ejército. En un hogar con niños, estos cereales pueden formar parte de desayunos especiales y muy esporádicos, pero jamás deben hacer parte de cada mañana.

Y otro consejo: cuando lean la tabla de valores que tiene todo cereal, concéntrense en la que recoge los datos del cereal solo, sin leche, para que se den una idea objetiva de la concentración de azúcar. No se dejen distraer por las 246 vitaminas y el hierro añadido: el daño será idéntico.

*Las reglas de estos artículos provienen del libro Food Rules, de Michael Pollan. Están traducidas y copiadas textualmente, pero los argumentos son paráfrasis mías, con datos de otras fuentes.




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