Las reglas del juego las pones tú: ¡ESPABILA MIJITA!

¿No están agotadas de escucharse decir frases como estas?: “No me llamó, y me prometió que lo haría”, “Ni siquiera ha respondido al mensaje que le mandé hace 2 días”, “Llevamos años viviendo juntos y aún estoy esperando que me hable de matrimonio», “El otro día volvió a levantarme la voz”, “No sé qué quiere conmigo, llevamos meses en un tira y encoge y no concreta nada”, “Nos acostamos y desapareció… otra vez”. Si ustedes no están cansadas de escucharlas… YO SÍ.

Hasta cuando nos vamos a hacer las víctimas, dando lástima por las esquinas, quejándonos de nuestro propio destino y además echándoles la culpa de todo a ellos ¡ESPABILA MIJITA!, porque la responsabilidad de lo que te pasa, es tuya. Para que no te suene a “regaño de maestra” (que no lo soy en lo más mínimo) te voy a dar la mejor noticia que hayas podido escuchar para tu reflexión (sonido de redoblantes por favor) LAS REGLAS LAS PONES TÚ….¡TODAS!

Decidimos cuando nos dan el primer beso, cuando nos ponen la manito muerta y cuando nos lo llevamos a la cama. Somos nosotras las que debemos darles las pistas, lo suficientemente claras, para que ellos entiendan y cumplan nuestros deseos porque un hombre que ama, hace lo que sea por hacerte feliz y seguirá al pie de la letra tus reglas. “Si nos decís lo que queréis y lo que no queréis, hacemos lo que esté en nuestras manos para estar a la altura de vuestras expectativas, sobre todo si estamos interesados en establecer una relación” nos dice Steve Harvey en su libro Código Sexcreto.

Una cosa es agarrar la sartén por el mango para plantárselo por la cabeza (que a veces provoca) a alguien que no se comporta como nosotras esperamos. Eso es lo peor que podemos hacer, sobre todo si estás comenzando una relación. ¿Cómo quieres que se entere de lo que esperas, si no se lo dices? Otra cosa muy distinta es agarrar la sartén para cocinarlo “a fuego lento”, y con cariño e inteligencia, como hacían nuestras abuelas, dile lo que no te gusta con sinceridad (eso sí, el miedo y la autoestima baja me lo pones a un lado de la puerta de la cocina).

Hay que sincerarnos sin temor, expresar lo que nos hace felices y lo que no. Hace unos años, no quise ver lo que me estaba pasando a mí. Dejé pasar muchas cosas que no me gustaban por miedo a que él me dejara, por miedo a quedarme sola nuevamente. Y la que terminó con la sartén en la cabeza fui yo. Es preferible dar un portazo cariñoso a tiempo, hablar sinceramente y ser muy claras en lo que esperamos de una persona, porque así logramos saber qué nos espera con ese ser con el que pasamos nuestro tiempo… y el tiempo vale oro y no lo tenemos para perderlo en juegos sin sentido.

Una vez decidas cuáles son tus reglas, sobre todo al principio, no dudes en ponerlas en práctica. Si te gusta que te llame, que esté pendiente de ti, que te lleve de paseo, que tenga detalles, que te trate con cariño y como una dama… DILO. Y espera a ver qué pasa, dale tiempo de adaptación al cambio y espera. Te aseguro que si ese hombre está realmente interesado en tener una relación duradera contigo las va a cumplir. Tengo una amiga con una pie en el altar por poner sus reglas claras en su momento, es decir ¡SÍ FUNCIONA!

Así que, tómate tu tiempo para aclarar contigo misma la relación que deseas tener y cómo quieres que te traten y así dar pasos firmes y sin miedo hacia tu libertad emocional. Luego hazlo saber con tranquilidad (Prohibida la  frase “TENEMOS QUE HABLAR”, por favor que huyen). ¿Qué es lo peor que te puede pasar? ¿Que no le interesen tus peticiones y te deje? En ese caso, ¡que se vaya a freír espárragos en la sartén de otra!

 



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