Las resoluciones del 2017. ¿Qué semilla quieres sembrar para lo que viene?

En esta época del año cuando está por concluir un ciclo y damos la entrada a un nuevo tiempo, les invito a imaginar que tenemos la posibilidad de sembrar nuestro jardín interno para que luzca con el colorido que nosotros deseamos. En esta metáfora podemos encontrar que las semillas a las que me refiero son las intenciones o metas que cada uno tiene en su interior. Estas intenciones pueden incluir las que son más populares, y el ejemplo más común de estas resoluciones de fin de año sería bajar de peso. Esta intención implica inequívocamente un cambio en nuestros hábitos alimenticios, y es aquí donde nos damos cuenta de que si no nos hacemos conscientes y no lo sentimos como posible de alcanzar, la pérdida de esas libras será quizás una semilla que no veamos germinar y dar los frutos que deseamos. El panorama cambia radicalmente cuando creemos firmemente que es posible.

Esta fuerza invisible genera de manera automática en nuestro pensamiento la luz verde para que nuestra intención vaya materializando hacia la realización.

En épocas de invierno notamos que muchos de los árboles pierden sus hojas. El ejemplo que nos da la naturaleza donde el soltar hace posible que lo nuevo comience a emerger, me recuerda una frase que me encanta de Albert Camus, donde dice: «En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible». Este dicho refleja que no importa lo indómito de lo que nos suceda, siempre luego de los finales llegan nuevos comienzos donde pondremos a prueba que ese jardín interno será en definitiva de la manera como uno lo cultive y su belleza dependerá más de nosotros que de las situaciones externas.

Esta época de fin de año tenemos oportunidad de replantearnos la vida. Permitámonos visualizar eso que tanto anhelamos. Cada quien tendrá sus tiempos y maneras de lograrlo.

Tomemos en cuenta que lo más importante es ir disfrutando cada paso del camino que nos conducirá a su materialización. En este momento les invito a no ponerse límites.

En la inspección que le haremos a nuestro jardín interno nos daremos cuenta de que va a haber arbustos que necesitan ser removidos y habra otros que por descuido estarán marchitos, así que podremos decidir cuáles de esas plantas o intenciones queremos que permanezcan y cuáles otras desterraremos para siempre. Sacaremos de nuestra vida lo que ya no armoniza con nosotros.

Lo maravilloso es que siempre tenemos la dicha de volver a elegir. Dejemos espacio a lo nuevo (tanto en nuestro espacio físico como en nuestro corazón) para así poderle dar la bienvenida a esas cosas que nos regalarán nuestros seres queridos. En esto lo más importante es que en nuestros corazones nos podamos abrir a liberarnos de esos rencores y todo lo que nos haga pesado nuestro andar. Estoy absolutamente convencida de que no hay nada que una conversación que venga del corazón no pueda conciliar, ya que todo lo que se puede resolver con amor sostiene la posibilidad de solución. Para el amor no hay imposibles.

Definitivamente, este es tiempo de renacer y de agradecer lo que fue y lo que será, con la mirada puesta en nuestro presente, con la esperanza que vive en nosotros, la fe y la alegría de que este tiempo nuevo de seguro nos traerá nuevas experiencias que valen la pena.

Les deseo a todos un feliz año 2017.



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