Les confieso que hoy lloré

Hoy no pretendo ser sabio. Hoy no tengo una opinión ni un consejo que dar. Hoy ruego a Dios sabiduría para pedir justicia, siendo justo.

 

Hoy me di cuenta de que la batalla más férrea que tenemos los venezolanos se da dentro de nosotros. Cada uno de nosotros está luchando internamente, por no ser ofendido, por ser fiel a sus principios, por no odiar, porque nos escuchen, porque estamos indignados, porque no nos gusta lo que vemos, porque no volveremos al pasado, porque nos sentimos agredidos, porque hay resentimiento, porque somos buenas personas, porque queremos acabar con esto, porque quieren acabar con nosotros, porque nos sabotean, porque estamos seguros, porque dudamos, por acabar con la violencia, por nuestro derecho a ser violentos, por mi libertad, por mi sed de justicia, por la paz, por la guerra, porque nos quieren robar el país, porque me duelen los otros, porque el que se cansa pierde, porque no volverán, porque el otro es el malo, porque yo soy el bueno, porque mataron a uno de los nuestros, porque mañana puedo ser yo, porque no quiero “esto” para mis hijos, porque tu “esto” no es mi “esto”, porque es culpa de alguien más, porque estoy cansado, porque no puedo ir a medias, porque ya no sé quién es aliado y quién es enemigo, porque ya no sé cómo llegué aquí, porque no sé qué hacer, porque levantar la voz es malo y hacer silencio también, porque los otros están equivocados, y yo tengo razón, y tengo que imponerme, y no puedo flaquear, y yo soy fuerte en el nosotros, y tengo miedo en la soledad, y doy vueltas en círculos, y no veo la luz, y esto me costó mucho sacrificio, y me lo merezco, y vi el video y escuché el audio, y tengo que ser consecuente, y no puedo retroceder, y por qué Dios me abandonó, y me van a matar, y me voy a defender, y a mi lado hay gente mala, y no todo es blanco y negro, y estoy justificado, y no sé si lucho por mí o por los demás,  y ya no sé si me motiva el amor o la venganza, la razón o la pasión, la valentía o el miedo.

 

Pero yo hoy detuve mi lucha interna, y quise reconciliarme conmigo mismo. Hoy quise hacer silencio. Hoy vi las cenizas y sentí el olor a quemado dentro de mí. Hoy dejé de aturdirme. Hoy quise estar equivocado. Hoy quise decepcionar a los míos. Hoy quise abrazar al que piensa distinto a mí y decirle “no sé qué te hice, pero perdóname”. Hoy quise dejar de ver sangre. Hoy quise recoger escombros. Hoy quise ofrecer disculpas. Hoy recordé que solo soy un ser humano. Hoy no quiero decir lo que pienso. Hoy solo quiero escuchar. Hoy tuve ganas de ser pendejo.Mañana seguiré ayudando, mañana seguiré construyendo, trabajando, sirviendo. Pero hoy… hoy, les confieso, tuve ganas de llorar… y lloré.

Y en mi llanto vi el reflejo de otros llantos. Vi que no soy el único, y no vi colores. Y se me ocurre pensar que quizás llorar, algún día, nos reunirá de nuevo. Quizás.



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