Libros come personas

Imagen del libro "El increíble niño comelibros" de Oliver Jeffers, Fondo de Cultura Económica

Qué curioso es tener cuatro años: por un lado los niños pequeños pueden tener una percepción aguda de lo que está pasando a su alrededor, y por otro, viven en un mundo en que la fantasía es casi tan real como el mundo físico. Por ejemplo, estábamos el otro día cenando, y mi hija mayor (que tiene nueve años) estaba echando un cuento de algo que había hecho en el colegio (y de lo cual estaba muy orgullosa), pero mi esposo y yo lo único que hacíamos era decirle «ajá» y hacerle más preguntas, así que ella repetía el asunto una y otra vez. De repente S (mi hijo de cuatro años) se da cuenta de lo que pasa y le dice, como llenando el espacio que deberíamos haber llenado su papá o yo: «Felicitaciones R».  Así que reaccionamos, y repetimos como loritos «verdad R, felicitaciones». Le sonreímos mientras me  preguntaba cómo él se había dado cuenta antes que nosotros, que ella lo que quería era que la felicitáramos,  para así poder pasar a otro tema.

En otra cena, S me pregunta «Mami ¿tenemos libros come personas?» , a lo que tuve que hacerle como diez preguntas más para entender de qué estaba hablando (¿estará hablando de caníbales?) . Finalmente me dijo que «si teníamos un libro come personas como en el cuento de El Niño Comelibros«. Aliviada, le dije que no, que esos libros no existían,que  incluso en el cuento, el niño soñaba con uno de esos libros, etc. Sin embargo, él no me había preguntado si «existían», sino que si «teníamos», por lo que sospecho que, a pesar de mi explicación, él da por sentado que sí existen, y que solo quería tener la seguridad de que no hubiera ninguno en su casa.



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