Limón, miel y aceite de oliva

Hoy queremos hablarte de tres grandes productos que nos otorga la naturaleza: el limón, la miel y el aceite de oliva.

Por sus múltiples propiedades terapéuticas, el limón es de los alimentos más recomendados por los naturistas. Rico en vitamina C, su uso más extendido es, precisamente junto con la miel, el alivio sintomático de los procesos gripales.

Además, este fruto es muy útil para fortalecer el sistema inmune, lo cual nos ayuda a mantenernos libres de enfermedades. Por otro lado, se le atribuyen propiedades antibacteriales, antivirales y antisépticas, razón por la cual se utiliza también para desinfectar pequeñas heridas o rasguños; aunque con algo de dolor.

Más utilidades. Los especialistas indican que el limón es un potente purificador de la sangre. La naturópata Helena Szymsuchk lo considera un fruto casi milagroso, por lo cual recomienda realizar un novenario de limón. Tal como explica en su libro La Botica de Helena, esta práctica consiste en beber de uno a nueve limones, consecutivamente. Es decir, se comienza el día uno con un limón, el dos con dos, y así hasta llegar al nueve; cuando la cuenta se hace regresiva.

En cuanto a la miel, este dulce manjar de dioses, tiene también propiedades antisépticas y bactericidas; pero además, actúa como fortificante, calmante, laxante y diurético. También se le atribuyen propiedades antiinflamatorias.

Los naturistas sugieren tomar una cucharadita de miel de abejas con el desayuno para tener más energía durante el día, y en ayunas si se padece de úlceras gástricas.

Rica en vitaminas A, C, D, B6 y B12, calcio, hierro y magnesio, la miel ha sido apartada de las dietas por su alto valor calórico y la cantidad de azúcar que contiene, sin embargo sus bondades son tantas que consumida en justas proporciones no representa problema alguno. Salvo que sea diabético, en cuyo caso mejor es consultar con su médico tratante.

Recomendada para tratar las alergias, prevenir el estreñimiento, e incluso ayudar en la reducción del colesterol; este alimento natural es también un prebiótico que aumenta la población de la flora bacteriana mejorando la salud digestiva y el sistema inmunológico.

Finalmente el aceite de oliva, tradicional en la cocina mediterránea y ampliamente recomendado por quienes viven bajo esa filosofía, es un alimento continuamente sometido a investigaciones. Las más recientes apuntan beneficios en la prevención de enfermedades cardiovasculares y cáncer.

El aceite de oliva contiene grasas mononsaturadas, ácido oleico, flavonoides, polifenoles y antioxidantes. Además de conferírsele propiedades en la reducción del riesgo de enfermedades coronarias, este alimento ayuda en el control de los niveles de colesterol malo, combate los radicales libres y previene el envejecimiento prematuro.

Otros beneficios de incluir aceite de oliva en nuestra alimentación son: el alivio de los dolores articulares y musculares (pues contiene oleocantal y es antiinflamatorio); la prevención del deterioro mental, el fortalecimiento del sistema inmune, el control de la presión arterial y de los niveles de azúcar en la sangre.

Está claro que consumir estos tres alimentos cuando se mantiene una alimentación poco equilibrada y se tiene una vida con hábitos nocivos como fumar o beber alcohol en exceso, no va a producir algún milagro. Se trata de aprovechar sus múltiples bendiciones para sumarlas a un estilo de vida saludable.



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