¡Llegaron las vacaciones!

Las vacaciones suelen ser tiempo de disfrute, para compartir y descansar. Muchos aprovechan para viajar y visitar familiares o amigos que están lejos. Otros prefieren estar en casa, relajados y dedicados simplemente al dolce far niente.

Aunque suelen ser períodos programados para el deleite personal o familiar, cuando las vacaciones del grupo familiar no coinciden, pueden convertirse en un verdadero dolor de cabeza; especialmente para los niños más pequeños, quienes comienzan a rotar de casa en casa o de oficina en oficina por no poder quedarse solos en su propio hogar.

Esas “vacaciones”, más que deseadas son temidas, tanto por padres como por niños. Para los padres es un período agotador, lleno de tensiones y culpas, en el cual deben lidiar con el sobreesfuerzo de realizar sus labores profesionales con un niño pequeño demandando atención; para los niños es un período de adaptación, en el cual deben adaptarse a un ambiente que no ha sido creado para ellos.

Con más suerte, los pequeños que pasan vacaciones con familiares cercanos, especialmente con sus abuelos, disfrutan su merecido tiempo de ocio, aunque extrañen los hábitos y costumbres de su hogar.

Sea cual sea el caso, es importante vigilar ciertos aspectos en los niños mientras están de vacaciones. Si están continuamente contigo, será más fácil, pero si comienzan a rotar de casa en casa, debes conversar con quienes los reciban para que ciertas condiciones se respeten.

La pediatra Nina Colina sugiere estar atentos a estos pequeños detalles:

  • Cuando armes la maleta del niño considera a dónde va y cuántos días va a estar. Recuerda que repelente de insectos, protectores solares y medicamentos, deben ser siempre empacados con indicaciones.
  • Si van para la playa o un lugar de mucho sol, es importante que lleven –y utilicen- gorras o sombreros, e incluso lentes de sol.
  • Es bueno comprarle al niño un termo para agua. Cuando están distraídos, especialmente en espacios al aire libre, suelen olvidarse de ingerir líquidos, por lo que es muy fácil deshidratarse.
  • Si van a trasladarse a sitios donde haya zancudos, no dude en empacarle un mosquitero y ropa fresca que le cubra el cuerpo; fundamentalmente a la hora de dormir.
  • Nunca está de más el uso de flotadores o salvavidas en los niños más chicos. Así como zapatos adecuados para playas y piscinas.
  • Si los va a inscribir en un plan vacacional, cerciórese de las horas de entrega y recogida, ubique el teléfono de algún responsable, y hágale saber a su hijo que siempre estará ahí para recogerlo. Muchos niños tienen miedo de irse con personas “extrañas”.
  • Cuando los niños tienen regímenes alimenticios especiales, empaque toda la comida a la que está habituado o le esté permitida.
  • Asegúrese de que lleve también sus juguetes preferidos. A veces se cansan de correr, saltar y jugar al aire libre, aunque usted no lo crea.
  • No se olvide de los artículos de higiene personal. Generalmente quienes no viven con niños no tienen en sus casas productos adecuados.
  • Finalmente, no deje de comunicarse con su hijo. Llámelo o escríbale cada día que esté fuera de casa, pregúntele cómo le fue, cómo se siente. Para los niños más chicos es difícil manejar el tiempo, por lo cual a veces asumen que “nunca” los van a ir a buscar.


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