Llegó diciembre: ¿[email protected] para pedir?

El querido niño Jesús, apreciados Reyes Magos, Viejito Pascuero de mi corazón, dear Santa Claus etc, etc, etc…díganle como les dé la gana pero PIDAN. Recuerdan cuando eran niños la ilusión tan grande que despertaba el esperar que tu regalo llegara… y ¡llegaba! ¡Era MÁGICO!… yo les puedo jurar que con mi imaginación creativa llegué a ver a los reyes magos y ¡todo!

Esta es una época del año en la que la energía del amor está FUERTE sólo por el hecho de estar en familia, desearle buenas cosas a la gente, ver películas de Navidad que te enternecen el corazón y cuanta peli romántica de Navidad existe para recordarte que estás solo, o que necesitas mejorar tu relación de pareja o contigo mismo. Estamos con esos sentimientos a flor de piel, sensiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiibles….(yo me he calado Love Actualy 3 veces en menos de 2 semanas y he llorado las 3 veces) ¡OSEA! Caramba un estado “hormonal” que dura un mes completo NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.

Mientras hacía el árbol de Navidad en mi casa, comencé a pensar con cada adornito que colocaba, en las veces que me quedé “colgando” a la espera de la llamada de “alguien” durante este año… o cuando ponía los lazos, las veces que me «amarré» a viejos recuerdos y personas… Cuando desechaba un adorno roto, en las veces en las que me rechazaron. Finalmente cuando encendí el árbol, pensé en la capacidad que tenemos de brillar a pesar de todo lo que nos pesa… nos mantenemos firmes, en pie… y hermosos.

También pensaba que en Navidad nos arreglamos más, como el arbolito. Pintamos las casas, nos cambiamos el look, estrenamos ropa nueva. ¿Y qué pasa con lo que tenemos dentro? ¿Dónde están los propósitos para tener más esperanza, para creer en nuestros sueños o cambiar lo que nos desagrada de nuestra vida?

Si Navidad significa la fiesta de la natividad o nacimiento del niño Dios… ¿A qué esperas para comenzar a renacer?… y si decidí que iba a hacer mi LISTA DE DESEOS, porque HAY QUE PEDIR. Sería tan divertido que cada uno de nosotros hiciera una carta dirigida a quien ustedes estén acostumbrados a pedir, y sintieran de verdad que les va a llegar el osito de peluche que esperan, o la muñeca con la que sueñan… SÍ EXISTEN… ¿Alguna vez lo dudaron cuando eran niños?… entonces, ¿Por qué dudamos tanto ahora que crecimos en que lo bueno para nosotros también existe?porque se nos olvidó pedir…

Les propongo que como ejercicio de Navidad nos hagamos un regalo, ESCRIBAMOS LA CARTA Y VAMOS A CREER. Podemos pedir aprender a amarnos más, a no caer en ciclos repetitivos, a olvidar y perdonar a un ex o no atenderle el teléfono a la manipuladora de turno. Pedir amor en todos los sentidos, pedir paz mental  para no caer en situaciones emocionales que nos lleven a la ruina. Pedir paciencia para aceptar que no te quieren como tú quieres y dejar de luchar a contracorriente desgastándote. Pedir que tu matrimonio siga siendo tan feliz, o desear que funcione mejor haciendo algunos arreglos de bricolaje o pedir una buena relación llena de amor correspondido. Hay tantas cosas que podemos pedir, lo importante es que seamos muy específicos con lo que queremos y como lo queremos y creer sin duda que llegará como en la mañana de Navidad.

Seamos de nuevo niños, aprendamos a reírnos de nosotros mismos, a sorprendernos con lo bueno, a confiar en los demás. Seamos niños que se divierten porque la diversión es importante en la vida. Seamos de nuevo niños que siempre están dispuestos a correr riesgos… hay que hacerlo porque después nos quejamos y las oportunidades te pasan por un lado y NO LAS VES.

Ya me contarán si volvieron a tener 5 años, escribieron su cartica y soñaron un poco con lo que desean para su vida y amanezcan el 25 con otra piel, con la piel del que CREE… sin dudar.

Les deseo una Navidad maravillosa, llena de la magia que sólo el amor es capaz de hacer ¡FELIZ NAVIDAD!



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