Llevarse bien con los demás

Para quienes tenemos niños es frecuente presenciar las peleas por un juguete. El motivo central del conflicto es el juguete y la negativa de uno de los niños a compartirlo. Ellos carecen de la madurez necesaria para resolverlo y quedan atrapados en él. Es entonces cuando un adulto, utilizando los principios universales de cooperación y de compartir, les ayudará a resolver la situación y les enseñará las virtudes de compartir un recurso cuando esto sea posible. Pero, esto no sólo se da en nuestra vida infantil, muchas reuniones de trabajo, de condominio, gremiales, políticas, etc. terminan en conflicto cuando somos incapaces de ver más allá de detalles nimios y no trascendemos hacia los principios universales.

llevarnos-bienEl emplear principios universales, en este caso de cooperación, diferenciándolo de lo particular, constituye una actitud filosófica. Pero, esto simplemente es un ejemplo. En la vida de adultos se deben abordar los conflictos de la misma manera. Tratar los conflictos centrados en detalles impide su resolución y llevan al distanciamiento. Los conflictos deben ser tratados en un plano más elevado. Muchas personas pasan casi todo el tiempo de su vida atrapados en pequeñas circunstancias, rebuscando continuamente en detalles de su pasado, a manera de fijación. Esto les impide continuar su camino, buscar giros en su vida u otras formas de cambio. Muchos de los conflictos humanos se perpetúan en el tiempo porque las personas se obsesionan en los detalles de su malestar y no pueden o quieren elevarse al dominio filosófico de la universalidad en donde encontrarían su bienestar.

Todos tenemos la capacidad de manejar de una manera madura nuestros problemas. Consideremos que nuestros conflictos particulares pueden formar parte de una circunstancia universal. Debemos buscar o reconocer que quizás hay un principio general que lo originó y allí puede estar su solución, utilizando el principio universal adecuado. Por ello es infrecuente que cuando realizamos actividades elevadas como estudiar, crear, orar o meditar, aparezcan conflictos abiertos. Las fuentes universales de desacuerdo provienen de nuestra naturaleza animal, no de nuestras capacidades elevadas y humanas. Utilizar principios generales como la cooperación, el respeto, el compartir, la bondad, el amor, la compasión, entre otros, nos ayudará a evitar, o por lo menos atenuar, muchos de los conflictos que se nos presentan en nuestra cotidianidad.

 

 



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