Lo obvio que por ser tan obvio terminamos obviándolo

Cría hijos consentidos y tendrás seres humanos mal agradecidos.

No cosecharás ninguna otra cosa diferente a lo que siembres.

Las mentiras tienen patas cortas.

Las apariencias engañan.

Nadie cambia por nadie a excepción de sí mismo.

La curiosidad mató al gato.

Todas son verdades, sencillas y muy conocidas, algunas incluso son dichos famosos. Y todas se remiten a la obviedad de que, aunque no tenemos control sobre todo lo que nos rodea, muchos de nuestros actos, para no decir la mayoría, justifican los resultados que terminamos obteniendo, pero una mezcla de ego, negación y hasta cierto aire de superioridad nos lleva a pensar que somos la excepción y que a nosotros no nos va a pasar… y tarde o temprano termina pasándonos. Obvio.

Pensando que somos más vivos nos volvemos más tontos.

ojo_orejaEn el libro La dificultad de ver lo obvio, el doctor y científico israelí Mashe Feldenkrais escribió: “La dificultad de ver lo obvio se refiere a nociones simples y fundamentales de nuestra vida cotidiana que a través del hábito se convierten en esquivas”.

Mucho tiene que ver con nuestro grado de conciencia de lo que hay en nuestro interior y de nuestra percepción del mundo exterior, y cuál es nuestro mapa de lo que es obvio. Es un encararse a lo que consideramos obvio, con lo que es obvio… tomando en cuenta que detrás de lo obvio siempre se encuentra una realidad: la realidad de lo que somos en esencia y por otro lado la realidad con la que nos enfrentamos.



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