Lo perfecto de ser imperfecta

Las mujeres tenemos la tendencia de poner en nuestros hombros un peso enorme al compararnos con modelos y actrices que vemos en revistas, anuncios o películas. En los medios vemos mujeres perfectas, sin arrugas (o muy pocas a pesar de estar avanzadas en edad), sin líneas de expresión, sin celulitis ni cicatrices. Esto hace que muchas de nosotras nos pongamos estándares inalcanzables e inhumanos (además de irreales) y empecemos a querer perseguir y hasta obsesionarnos con esa “perfección” (que en algunos casos es obra del mágico Photoshop).

Considero importante darle valor a este tema. El trabajar nuestra autoestima por muy trillado que nos pueda sonar nos hará que seamos personas fuertes. Esto nos permitirá poner límites sanos en nuestras relaciones. No concibo que una persona con una buena dosis de amor propio se afecte por lo que digan los demás ni se compare con nadie. Con ese ímpetu que nos da saber nuestro valor, podremos atravesar cualquier adversidad con ánimo y hasta nos haremos resilientes ante los acontecimientos de la vida.

Esto también traerá como consecuencia que seamos personas que cuidemos nuestra salud física y mental porque comprendemos que es parte de un todo que se integra en el quererse y respetarse por sobre todas las cosas.

Por eso propongo tres pasos sencillos para que te animes a comenzar a valorarte cada día un poco más:

CAMBIOS

– Si hay algo de tu cuerpo que realmente no te gusta, busca hacer los cambios necesarios, pero en pequeña escala (si necesitas por ejemplo rebajar diez kilos solo empieza con dos kilos como meta). Esto te permitirá que la meta sea alcanzable. Un cambio de estilo de peinado o de corte también podría ayudar.

ACEPTACIÓN

– Si no puedes cambiar lo que no te agrada por cualquier motivo al menos haz las paces con el espejo. Esto se puede lograr prestando más atención a lo que sí te gusta de ti (tus puntos favorables).

AGRADECIMIENTO

– Agradécele a tu cuerpo… él puede sostener lo más valioso que tienes en tu interior (que es nuestra alma o espíritu). Si esta parte interna está nutrida, en lo externo se reflejará en forma de paz y armonía.

Eres un ser único e irrepetible. Tu cuerpo tiene quizás líneas de expresión o cicatrices (como en mi caso una cesárea) que te recuerden grandes historias o momentos que valieron la pena. Quiero invitarte por último a que cambies tu percepción acerca de la perfección y vuelvas a mirarte, esta vez con los ojos del corazón.



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