Lo positivo un refuerzo para la sociedad

En éstos días he querido abrir un espacio para todos los pequeños del mundo. Aquellos de corta edad y aquellos que con toda certeza sabemos que en nuestro interior habita un niño esperando que le invitemos a salir.

Cuando era niña (hace un tiempito no más) recuerdo que me gustaba que me alagaran mis dibujos, tengo que admitir que pintaba muy bién (y eso lo se en una gran parte por esos alagos) también recuerdo que cuando sacaba una buena nota en el colegio iba muy orgullosa a mostrarle el exámen a mis padres quienes en medio de un abrazo de felicitación me decían «En la próxima quiero un 20» Seguro dirán que mis padres con esa descripción me educaron bajo un régimen militarizado y no les voy a mentir soy de la época de los 80 casi 90 y en esa época estudiar era una de las cosas que se nos exigía a un niño.

Hoy ya casi piso los 30 años y una de las cosas que le agradezco a mis padres es haberme exigido en medio de un abrazo.  Esa exigencia para mi se transformaba en un reto, era una invitación a ser cada día mejor alumna y mejor persona. La exigencia para mi no era exigencia era un estímulo.

¿Que extraigo de todo ésto? Puedo decir sin lugar a duda y con total certeza que el reconocimiento, el incentivo, el afecto y el reto que viene de nuestros padres juega un papel importante en la construcción de la autoestima y la personalidad de un niño que recién empieza a conocer la frialdad del mundo.

Cuando se es niño necesitamos sentirnos parte de algo, de un grupo y qué mejor grupo que la familia. ¿Pensémos por un momento qué tipo de reconocmiento se les da a los pequeños HOY en nuestros hogares? ¿Por qué es tan difícil celebrar un logro y nos es tan fácil mirar las deficiencias y las carencias?.

Si algo quisiera rescatar de mi época de niña es ese momento en que papá no tenía problemas en ponerse a jugar muñecas conmigo, donde yo era la barbie y él era el Ken, la época donde mi mamá me buscaba al colégio hata el día que le dije mamá yo puedo ir y venir sola y ella con el corazón en la boca me dejó hacerlo, la época donde un dibujo mío era pegado en la nevera en señal de una majestuosa pintura. La época donde habian tardes deportivas en el colegio y lo que nos unía era lo que teníamos en común y no veiamos las diferencias como algo que nos separaba.

Un niño requiere sentir que pertenece a un grupo, y si no siente que pertenece a su familia, no siente que es reconocido y valorado dentro de su núcleo familiar no tendrá bases fuertes para establecer límites sanos frente a grupos tóxicos que pretenden absorverlos, tampoco sabrá escoger lo mejor para si mismo porque nadie le ayudó a reconocer que éra lo mejor para él.

Vale la pena que revisemos el diálogo en nuestros hogares y el ejemplo que estámos dando pues son nuestros niños los principales afectados. Hace días atendía a un cliente y me explicaba que le molestaba que la niña andara sucia y despienada y le pregunté que si quejarse de que la niña estaba despeinada y sucia realemente cambiaba algo? y me dijo que NO, entonces le dije y que tal si te dirijes a la niña y le dices ven vamos para que te peines y te cambies que te verás mas bonita? bajó la cara en señal de que era lo mismo dicho de disntinta manera.

Los niños claman atención y es mejor que la tengan reforzando lo positivo para trabajar las debilidades pues de lo contrario usarán sus debilidades en busca de ser reconocidos sin importar quien sea, y aquél que le reconozca es aquel que ganará su admiración y será un ejemplo a seguir para él.

Queremos tratar a los niños como adultos y la verdad es que no lo son. Están en proceso de formación, entonces la pregunta es como queremos formar a los niños de hoy?

Un artículo que como siempre busca llevarlos a la reflexión y los invita a sembrar semillas de cambio desde sus hogares.

Me despido con cariño

SISAN… Convirtiendo ideas en Realidad.



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