Lo que aprendí sobre la pobreza

Lo que aprendí sobre la pobreza

Bill Gates dijo: “No es tu culpa si naciste pobre, pero es tu responsabilidad si mueres así”.

Crecí en un hogar de inmigrantes italianos que asociaban el dinero con el sacrificio, con la dificultad. Me inculcaron la importancia de realizar una carrera universitaria como medio de obtener ingresos y prosperar, y así lo hice, pero la vida en su camino me enseñó otras cosas.

¿Qué aprendí sobre el éxito y la prosperidad?

· La vida me enseñó que si bien un título universitario, instruirse, prepararse es importante, no es suficiente para el éxito, y creo que sobre esto no se requieren mayores explicaciones. Basta con observar que no todos los profesionales universitarios son exitosos.
· Aprendí que la pobreza está determinada en un 80 % por la forma de pensar, es decir, la mayoría de la gente pobre o no exitosa son así porque están condicionados mentalmente para eso, recibieron modelaje de pobreza y jamás lo cuestionaron. En su lugar, se amoldaron, lo aceptaron, incluso llegaron a sentir aversión o rabia hacia quienes sí pudieron obtener mayores recursos o mejor calidad en su vida. ¿Cuánto aprendizaje pudieran obtener si en lugar de envidiar se dedicaran a observar los comportamientos exitosos de estos para incorporarlos en su vida?
· Descubrí que las personas exitosas ven oportunidades y posibilidades donde los demás ven obstáculos; al punto que desde sus caídas se afanan en aprender las razones para evitar que vuelvan a pasar en lugar de quedarse lamiéndose las heridas, y sobre todo, poseen una dirección, un norte, saben a dónde van, y buscan dirigir su camino en lugar de entregar sus sueños a enriquecer a otros.
· Los pobres viven dentro de los límites de su mente, los ricos trabajan en romper sus límites, pensar en grande, sin límites porque el conformismo no forma parte de su estructura, y son capaces de acompañar estas ideas con grandes dosis de fe, lo ven posible, alcanzable.
· Aprendí que no es igual quedarse en los sueños que pasar a la acción. De hecho, los pobres suelen quedarse soñando, en especial ante eventos externos como un golpe de suerte, la lotería, una herencia, al hecho mágico que los saque de la situación donde están sin entender que los verdaderos cambios y progresos hay que ir a buscarlos.
· Las personas exitosas prefieren reunirse con seres positivos, los pobres se relacionan desde la queja.
· Los ricos buscan independencia, los pobres suelen disfrutar lo que otros puedan darle.
· Los ricos trabajan por pasión, disfrutan sus talentos, los pobres trabajan por obligación.
· Los ricos suelen manejarse dentro del agradecimiento, los pobres desde la queja de la escasez.
· Y aprendí que no importa si caes o las veces que puedas caer, si te manejas desde pensamientos exitosos, te volverás a levantar sin ninguna duda, es solo cuestión de tiempo.

La riqueza, la prosperidad es una forma de pensar, una actitud, un conjunto de habilidades y el entender que el dinero no es malo o hace mala a la gente. Cada uno desarrolla su luz o su oscuridad, y teniendo dinero esto puede hacerse más evidente, es decir, estas características se magnifican, pero es la persona, no el dinero.

El dinero no trae la felicidad, es cierto, pero con dinero puedes contar con recursos para tu salud, para el disfrute, para ser generoso con las personas que amas, para ayudar a otros, para tener una calidad de vida; de modo que te invito a conectarte con la prosperidad y a trabajar por ella.

Imagen de Steve Buissinne en Pixabay



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