Lo que debes saber sobre tus hijos y el consumo de alcohol

Lo que debes saber sobre tus hijos y el consumo de alcohol

Las alarmas de organismos nacionales e internacionales de salud pública en el mundo se han disparado frente a la preocupante situación de los estragos provocados por el consumo social de alcohol entre adolescentes y jóvenes. Cada año las prevalencias arrojan que los muchachos y muchachas aumentan el consumo, inician la ingesta de esta droga legal a menor edad, y cada vez, los estragos son más devastadores.

Como ciudadanos y adultos responsables del cuidado y orientación de adolescentes y jóvenes necesitamos educarnos e informarnos para atender este grave problema de salud pública y apropiarnos de las soluciones.

Antes de comenzar a enumerar algunas de las innumerables e impactantes consecuencias, riesgos y prevalencias relacionadas con el consumo de alcohol por parte de la juventud (10 a 24 años), pasaremos a describir la escala de edades propuesta por la Organización Mundial de la Salud para estratificar dicho grupo etario:

10 a 14 años – Pubertad, adolescencia inicial o temprana, juventud inicial (5 años)

15 a 19 años – Adolescencia media o tardía, juventud media (5 años)

20 a 24 años – Juventud plena (5 años)

Algunos efectos y prevalencias relacionadas al consumo de alcohol en esta franja etaria son:

  • Muchos desconocen que una persona puede morir por sobre-dosis de alcohol. El envenenamiento por alcohol o coma etílico ocurre cuando se consumen grandes cantidades en cortos periodos de tiempo, práctica que desafortunadamente cada vez es más común entre adolescentes y jóvenes. En muchos casos sucede incluso ante la presencia de adultos durante fiestas y reuniones familiares.
  • Los daños por accidentes al conducir ocurren con bajos porcentajes de alcohol en la sangre. Para la mayoría de los adolescentes o los jóvenes, incluso una copa de alcohol o una cerveza, puede afectar seriamente las habilidades para conducir. En Venezuela una de las principales causas de muerte son los accidentes de tránsito vinculados al consumo de alcohol, en la franja etaria de dieciséis a veinticinco años.
  • Incluso las bajas dosis de alcohol provocan mucho más daño en el cerebro de gente joven que en el cerebro de gente adulta. El cerebro de adolescentes es dañado más rápidamente por el consumo de alcohol.
  • La persona que comienza a beber a la edad de quince años o antes tiene cuatro veces más posibilidades de desarrollar adicción.
  • Científicamente se ha determinado que existe predisposición congénita a desarrollar alcoholismo. Los hijos, nietos o personas en cuya familia existen miembros cercanos con esta enfermedad, pueden desencadenarla al consumir alcohol ocasionalmente. La prevalencia es mayor en varones.
  • De cada diez adolescentes que inician el consumo de alcohol, dos desarrollarán alcoholismo.
  • Aproximadamente la mitad de los adolescentes y jóvenes víctimas de crímenes se encuentran bajo los efectos del alcohol.
  • El consumo de alcohol en adolescentes y jóvenes induce a conductas sexuales de alto riesgo en las que no se toman las medidas de protección frente a transmisión de enfermedades, embarazos no deseados, así como al abuso y la violencia sexual.
  • El riesgo de peleas, uso de armas, violencia doméstica y callejera… aumenta con el consumo de alcohol tanto en jóvenes como adultos.
  • El alcohol y el tabaco son drogas de umbral que facilitan la transición al consumo de otras drogas ilegales. Estudios estadísticos reflejan que resulta muy poco frecuente consumir drogas como cocaína y heroína, entre otras, sin haber consumido previamente alcohol o tabaco. En Venezuela la droga más empleada por los jóvenes para iniciarse, es el alcohol.
  • Un gran número de adolescentes ha tenido alguna experiencia con bebidas alcohólicas, tabaco y otras drogas. Muchos adolescentes seguirán usándolas regularmente presentando distintos niveles de problemas físicos, emocionales y sociales. Un grupo de adolescentes terminará por desarrollar dependencia y actuará, a lo largo de años, de manera destructiva hacia sí mismo y hacia otros. No se puede anticipar quién terminará por caer dentro de las devastadoras estadísticas como víctima de los riesgos del consumo ocasional, ni quién desarrollará dependencia. Por eso, todo consumo de alcohol, durante la juventud, debe considerarse peligro.

Hagamos lo posible para impedir que nuestro hijo o hija forme parte de las devastadoras estadísticas.



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