Lo importante es cómo vivimos hoy

¿Cuántos de nosotros no hemos cometido errores? No me arriesgo a decir todos, pero la gran mayoría de nosotros hemos cometido errores.

En algunos casos lo errores cometidos solo han llevado a disgustos, frustraciones y miedos momentáneos, pero en otros casos, estos errores han podido causar la pérdida de relaciones, resentimientos profundos, desamores, traición, desfalcos financieros, reverso de fortunas, peleas familiares, pérdida de trabajos, matrimonios, encarcelamiento y en casos extremos, la vida de otro ser humano. Los errores han podido suceder por infinidad de razones, pero lamentablemente sucedieron y no hay nada, absolutamente nada que podamos hacer para cambiar el pasado.

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Para algunos la culpabilidad que sienten por haber cometido un error es como una cruz que cargan por la vida como una penitencia a pagar por los errores cometidos. Para otros, para no sentir ese poderoso y destructivo sentimiento evaden la realidad con drogas, alcohol o relaciones, y así reprimen el sentimiento de profunda culpa que siente por los errores cometidos.

Cualquiera sea la manera de lidiar con esos sentimientos tan destructivos no toma en cuanta un factor muy importante: el pasado quedó en el pasado y no lo podemos cambiar.

Sí, lamentablemente nos equivocamos y nos vamos a seguir equivocando. No existe ninguna manera de cambiar el pasado, ni una fórmula para deshacer el daño causado. Pero sí existe una manera de seguir adelante dejando atrás la culpa, el resentimiento y la vergüenza: aprendiendo de nuestros errores y cambiando nuestra manera de vivir.

Al cometer un error, es importante aceptar que nos equivocamos, aceptar nuestra responsabilidad junto con todas las consecuencias. La fortaleza necesaria para el cambio proviene de este reconocimiento y aceptación. Este primer paso de aceptación nos ayudará a explorar que pasó, cual fue nuestra parte, en donde estuvo el error y que hubiésemos podido hacer diferente. Con este análisis y aprendizaje, cuando se nos presenten situaciones similares, podremos tomar otro camino, otra acción, otra decisión basada en nuestra experiencia. Si bien esto no cambia el pasado ni lo que hicimos antes, ayuda a enmendar en daño, a sanar las heridas, a demostrar nuestro arrepentimiento e intención de cambio y a perdonarnos por nuestros errores.

Si queremos crecer, sanar nuestras heridas, reparar nuestros errores, liberarnos de la culpa y llevar una vida plena y sana, no importa como vivimos en el pasado. Lo que importa en la manera en la estás viviendo hoy.

 



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