Lo que la lactancia dice de nosotros

Lo que la lactancia dice de nosotros

Amamantar es un acto, sí, de nutrición básica, de inmunización y de apego indispensable para el desarrollo de un mamífero humano. Sin embargo, precisamente como mamíferos en un alto escalón de la evolución, una serie de procesos energéticos y espirituales se ponen en juego para amamantar o ser amamantados, los cuales repercuten a lo largo de nuestras vidas.

Así, la psicogenealogía, el renacimiento, la terapia de grito primal, entre otras terapias, considera esta etapa tan importante como cualquier fase de desarrollo, por lo que la manera en que nos relacionamos con la lactancia en la vida adulta revela aspectos de nuestra personalidad muy profundos, incluso a veces dolorosos.

Para empezar, la lactancia se relaciona con el amor, darlo y recibirlo, por lo que la impronta de cómo nos relacionaremos posteriormente con el amor queda ya en esta primera relación. De acuerdo con la psicogenealogía, la pregunta que podemos hacernos cuando nos encontramos en situaciones de desamor o problemas con la lactancia sería “¿Qué es lo que nos impide dar, nutrir al otro y en definitiva amarlo?”.

Del mismo modo, problemas de adicciones al alcohol, drogas, tabaco, bulimia, compulsividad de comer o acidez estomacal se relacionan con la actitud de ambos (padre y madre) ante la lactancia de su hijo/a, y desde luego, su repercusión en la creación de hábitos nutricionales posteriores, poco apego, que crean un desarrollo emocional tendiente a la inseguridad y falta de confianza en sí mismo y en los otros.

Algunas preguntas, ante la obscenización y desnaturalización que en pocas décadas ha llegado a sufrir la lactancia materna son válidas para hombres y mujeres, estemos en situación de hijos o padres:

  • ¿Por qué rechazamos la feminidad ahora o en el pasado?
  • ¿Qué nos faltó de nuestra madre?
  • ¿Qué temo de la maternidad?
  • ¿Qué significa para mí la sexualidad?

De esta manera, se concluye que muchos miedos y dificultades para amamantar, sobre todo en parejas jóvenes, tienen que ver con condicionamientos establecidos por la cultura dominante. La ciencia todos los días descubre beneficios incontables para apoyar la lactancia materna, así que lo que perviven son miedos (al amor, a la feminidad que ha sido rechazada culturalmente, a la corporalidad) y mitos relacionados con el poder de mercado, el machismo o la política.

Ya que el ascenso de esos mitos ha sido tan fuerte y rápido (menos de 100 años en la historia de la humanidad), es recomendable buscar consejerías prenatales de lactancia, para prevenir que los miedos e ignorancia sobre las correctas técnicas para amamantar impidan dar el amor, seguridad y sanación que todos merecemos, pues amamantando sanan los padres y se previenen conflictos en los nuevos individuos. Aprovechemos las oportunidades.



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