Lo que podemos aprender de los Campeones Paralímpicos

Lo que podemos aprender de los Campeones Paralímpicos

Algo que muy pocos saben es que los Juegos Paralímpicos se desarrollaron después de que Sir Ludwig Guttmann (1899-1980) organizara una competencia deportiva para veteranos británicos de la Segunda Guerra Mundial con lesiones en la médula espinal. Estos juegos que se llevaron a cabo en Inglaterra en 1948 fueron seguidos por una segunda competencia que tuvo lugar en 1952, con atletas de los Países Bajos que se unieron a los competidores británicos. Y dada la popularidad que se obtuvo, ya para 1960 se celebraron en Roma los primeros Juegos Olímpicos para deportistas con algún tipo de discapacidad, agregándoseles más adelante los Juegos de Invierno en Suecia, en 1976. Desde los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, los Juegos Paralímpicos se han celebrado en las mismas sedes olímpicas, utilizando las mismas instalaciones y desde 2001 se acordó la práctica de «una candidatura, una ciudad», en la que cada ciudad que se postula para albergar los Juegos Olímpicos también se postula para celebrar los Juegos Paralímpicos del mismo año.

El tamaño y la diversidad de los Juegos Paralímpicos han aumentado enormemente a lo largo de los años. Los Juegos Paralímpicos de 1960 acogieron a 400 atletas de 23 países que participaron en ocho deportes. Poco más de 50 años después, en los Juegos Paralímpicos de Verano de 2012 en Londres, participaron más de 4.200 atletas de 164 países quienes compitieron en 20 deportes. Y los recién terminados Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, se convirtieron en los más grandes de la historia con un número récord de 4.403 atletas (2.550 hombres y 1.853 mujeres) de 163 países, que compitieron en 23 disciplinas deportivas; además, un dato interesante es que este año hubo un mayor número de atletas femeninas, representando el 42% de los atletas. Ante ello, Andrew Parsons, presidente del International Paralympics Committee, dijo al inaugurar los juegos que “En los próximos días, las destacadas actuaciones de los atletas paralímpicos romperán los estereotipos y demostrarán por qué las personas con discapacidad necesitan ser miembros activos, visibles y contribuyentes de una sociedad global ahora, más que nunca”.

Muchos atletas paralímpicos han sido etiquetados como «los superhumanos«, pero ¿qué características tiene un campeón paralímpico?; ¿Será que estas características son algo que se puede enseñar y aprender?; Y, de ser así, ¿cómo ello ayudará a que todos los atletas, y así todas las personas, mejoren?

Tomemos en cuenta que hay una clasificación que proporciona una estructura para las competencias Paralímpicas, donde los atletas tienen una discapacidad que conduce a una desventaja competitiva. La clasificación determina quién es elegible para competir en un “Para” deporte y agrupa a los atletas elegibles en clases deportivas de acuerdo con su limitación de actividad en un determinado deporte. El Movimiento Paralímpico ofrece oportunidades deportivas para atletas con impedimentos físicos, visuales y / o intelectuales que tienen al menos uno de los siguientes 10 impedimentos elegibles: potencia muscular disminuida, rango pasivo de movimiento disminuido, deficiencia de extremidades, diferencia de longitud de piernas, estatura baja, músculo-tensión, movimiento descoordinado, movimientos involuntarios, discapacidad visual y discapacidad intelectual.

En un interesante estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology y escrito por Alexander J. Powell y Tony D. Myers, titulado Desarrollando la tenacidad mental: lecciones de los paralímpicos, los autores señalan que “la tenacidad mental es una variable psicológica clave relacionada con la perseverancia y el éxito en los dominios del desempeño”, nos señalan que las experiencias vividas por los atletas paralímpicos generalmente son mentalmente duras. 

En su investigación, Powell y Meyers determinaron tres tipos de Tenacidad Mental paralímpica: 

  • Características: determinación, desafío, pragmatismo, optimismo, resiliencia, autoconfianza e independencia y autonomía; 
  • Cogniciones: normalización, sentido de escape, no aceptación de restricciones, percepción de influencia y conexión; y,
  • Estrategias cognitivas: pensamiento racional, establecimiento de objetivos, y manejo y control del dolor. 

De allí que podamos entender que las habilidades psicológicas de un atleta paralímpico lo hacen ser una persona muy comprometida consigo mismo y con lo que quiere alcanzar, con un gran desarrollo mental, con un gran aguante (endurance creo que es una mejor palabra) y una mejor perspectiva durante el desafío, además de que, según el estudio antes mencionado, la mayoría de los atletas paralímpicos se beneficiaron de la exposición a situaciones muy exigentes en sus entornos, en especial aquellos que contaron con un gran apoyo, lo que los ayudó a desarrollar características y comportamientos mentales muy diferentes. De allí quizá su fortaleza y entereza al momento de enfrentar las competencias. 

Pero entonces, ¿Qué podemos aprender de estos atletas? La respuesta es que tenemos muchas cosas que aprender. 

Hay psicólogos que señalan que cuando trabajan con deportistas se les aconseja que «controlen los controlables«. Esto significa identificar lo que está dentro de su propio poder y concentrarse en ello. Esto se puede hacer desarrollando una rutina de concentración previa a la actuación y que le permitiría crear estrategias que reduzcan una posible confusión y duda. Al centrarse en lo que necesitan hacer (es decir, en sus procesos), los deportistas pueden desarrollar confianza y reducir su miedo al fracaso.

Bradley Bush, articulista del diario The Guardian de Londres, publicó en 2016 el resultado de un estudio realizado por un grupo de psicólogos deportivos, en donde resaltó cinco atributos muy importantes que se reflejan en los atletas con algún tipo de discapacidad. Estos para mí son cinco características que podemos aprender de los atletas paralímpicos:  

  • Poder manejar sus nervios: los campeones paralímpicos son menos ansiosos por naturaleza y además tienen una mejor capacidad para controlar sus nervios. Ello lo hacen a través de un mejor diálogo interno, el uso de imágenes positivas y el reformular los próximos eventos como una oportunidad en lugar de una amenaza; 
  • Dureza mental: la tenacidad mental es quizás el término más utilizado e incomprendido en los deportes. Se caracteriza por altos niveles de motivación, el ser capaz de afrontar eficazmente los contratiempos y estar enfocado en sus objetivos;
  • Altos niveles de vigor: tener altos niveles de energía, esfuerzo e impulso, lo cual es lo más difícil (si no imposible) de enseñarle a alguien. Para alcanzar el máximo rendimiento, el impulso debe provenir del atleta. Lo mejor que pueden hacer los entrenadores es crear un entorno y un clima motivador donde aquellos con mucho vigor puedan prosperar;
  • Optimismo: ser optimista se ha asociado con niveles más bajos de deserción y niveles más altos de motivación, los cuales son de vital importancia para cualquier equipo y cruciales para mantener el impulso necesario para pasar años preparándose para un evento como los Juegos Paralímpicos; y,
  • Actuar con certeza y claridad: nuestro cerebro se pone muy emocional cuando hay mucha incertidumbre en torno a una situación. No saber lo que sucederá a menudo genera nerviosismo o estrés. Es por eso que muchos atletas hablan de estar «centrados en el proceso«. Esto significa enfocarse en lo que pueden controlar, lo que generalmente significa sus estrategias, rutinas y desempeño.

Estos cinco atributos son claves no solo para poder aprender sobre ellos sino, además, podérselas enseñar a los niños, jóvenes y profesionales como atributos que les permitirán alcanzar grandes cosas. Si los enseñamos a centrarse en lo que deben hacer y no en las posibles consecuencias, podrán reducir el miedo al fracaso y en el proceso, generar una mayor confianza en sí mismos.

Foto creado por creativeart – www.freepik.es



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