Lo que vemos son pensamiento

Lo que vemos son pensamientos

¿Qué vemos hoy?

En estos días, sobre todo en los últimos, veo en el mundo una tensión constante mezclada con calma. Un nerviosismo disfrazado de normalidad. Un disimulo conteniendo problemas personales y colectivos. Me veo a mí.

Tenemos incertidumbre + miedo + parálisis. Ese coctel de no saber, de paralizarse y verse presionado a actuar está creando un estado de locura colectiva que nos bombardea a cada minuto.

Somos cocreadores de nuestra realidad, y mientras más tensiones vemos, más destruimos nuestro campo energético, haciéndonos físicamente vulnerables a enfermedades, escasez, accidentes y mucha, mucha rabia.

¿Cómo protegerse y revertir esas vibraciones que nos invitan a participar en el dolor? ¿Cómo empoderarnos y manifestar lo que queremos?

Regresar a la idea original

Aunque parezca difícil creerlo, estamos diseñados, creados y ensamblados naturalmente con protecciones para sentirnos en bienestar permanente. Solo hay que retomar ese origen y activarlo otra vez.

Una vez activado, nos sentimos con más energía porque nuestro campo energético se fortalece y se amplifica. Vemos acomodarse el ambiente y empezamos a crear bienestar y oportunidades.

Vamos a recordar los pasos para activar el bienestar, pero antes tengamos claro algo: todo lo que sale de nosotros regresa inexorablemente a nosotros. Es un boomerang.

Teniendo en cuenta esto, veamos cuáles pasos tomar:

  1. Aceptar la realidad de saber que #SomosUno

Soy responsable de lo que veo. La realidad que vemos a través de nuestros sentidos es la realidad de quienes hemos participado en la creación de ese modelo.

La participación ha sido consciente o inconsciente, directa o indirecta, con el pensamiento, palabras, acciones u omisiones que hacemos. Si todos hemos hecho lo mismo, podemos entender a los demás, todos somos inocentes, y no tenemos necesidad de copiar o reproducir para nosotros los sufrimientos y abusos de los demás, por muy cercanos que estén.

  1. Revisar

Hagamos una revisión objetiva y profunda de cómo hemos participado en la creación de esto que vemos, de ese dolor que regresa como boomerang. No puedo ser complaciente, ni justificarme, ni dar razones sobre el porqué nos encontramos en ese estado, estas pueden ser infinitas. Al final, esas razones no evitan que recibamos lo que sale de nosotros.

  1. Enfocar

Una vez detectada la forma en que hemos participado, podemos hacer el cambio, sustituyendo de raíz la forma tóxica con la que participamos, por una forma sana y constructiva. Y es a partir de ese momento, cuando podemos provocar cambios en el entorno volviéndolo mucho más armónico.

Si me enfoco en crear bienestar, aumenta la energía que transforma todo lo que está a mi alrededor, y esta regresa a mí. Es como si estuviera en una piscina nadando, entonces, se crean ondas que chocan en los bordes de la piscina y regresan a mí.

Para crear una realidad alterna tenemos que saber que no somos víctimas, sino cocreadores. No hay errores, solo hay creaciones de nosotros mismos. No hay injusticia –siempre hay balance (no tengo que ser víctima, juez, verdugo). De esta forma, a partir de este momento me hago dueño de mí mismo, me empodero de un estado permanente de bienestar, con el cual construyo esa realidad.

La felicidad es un acto de ser, no de lograr objetivos. Cuando la felicidad está condicionada a lograr objetivos, entonces, se vive en permanente carencia, ya que una vez que logramos el objetivo, la felicidad se desvanece y queremos otra cosa, y otra y otra. Si no lo logramos, nos sentimos mal y pensamos que necesitamos un castigo, y aparece, entonces, la frustración, la depresión y el dolor que se puede volver permanente, y no nos permite alcanzar la meta. La felicidad es aceptarnos como somos.

  1. Ser coherentes

Para que tengamos resultados inmediatos debemos tener paciencia infinita y tenemos que ser coherentes -es decir- pensar, sentir, actuar y hablar en la misma dirección.

Cuando hay divergencia en los diferentes planos, lo que se emite es incoherente, y el retorno es igual de incoherente. Recordemos que más por menos es igual a menos. Decir buenas ideas, con miedo o rabia, dan como resultado situaciones de miedo o rabia.

Por eso tenemos que tener congruencia, no puede ser que piense en prosperidad, y cuando vaya a pagar sienta miedo o molestia por el precio. Es allí donde las emociones negativas anulan los pensamientos positivos.

Puede que para ser coherentes, tengamos que renunciar a modelos de pensamiento instaurados o creencias ancestrales heredadas de nuestros familiares, esto implica renunciar a emociones tóxicas, a formas de actuar incorrectas, a relaciones tortuosas, o empleos insatisfactorios. Si al revisarnos los podemos detectar, hay que dejarlos partir.

  1. Ser felices

Vamos a salir del laberinto de tensiones en el que estamos. Vamos a usar estas sencillas pero profundas herramientas para construir armonía en medio de tanta tormenta política, social, económica, psicológica, mental y espiritual. Vamos a ser felices porque como diría mi amigo Maykert González: “Felices vamos mejor”



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