Loros, perros, gatos y plantas

Recuerdo que de niño siempre quise tener un loro como mascota. Me llamaba la atención su capacidad de articular palabras siendo un ave. Mi mamá nunca lo permitió porque no le gustaban y, según ella, eran unos animalitos muy escandalosos; además, con el ruido que hacíamos mi hermana y yo en casa, era suficiente. Por cosas de la vida, hace aproximadamente un año llegó un loro a su casa. Nadie lo llamó pero inmediatamente fue adoptado, mi madre lo atiende con una dedicación que sorprende y es frecuente ver a mi octogenario padre charlar de manera amena con su amigo Pancracio (así se llama el loro). Ahora mi casa materna es un escándalo con el parloteo del loro, pero para mis padres eso no es inconveniente alguno, al contrario, les hace compañía.

loro_mascotaPara las personas que viven solas, sobretodo si se sienten tristes y aisladas, es aconsejable adoptar un animal de compañía. Para los que no le gusten los loros pueden acompañarse de un perro afable como los cockers, que expresan emociones y son extraordinarios. Ellos, los perros, crean en las personas la sensación de que el animal está a su lado cuando se sienten desanimados. Los perros y los loros ayudan a dar más sentido a la vida y a que la salud mejore.

¿Ha oído usted a un médico recetar un loro o un perro? cada vez los médicos son más técnicos y se limitan solo a recetar fármacos, pero todos sabemos que los factores psicológicos tienen su aporte en el origen y evolución de ciertas enfermedades y un animal puede tener una influencia beneficiosa en el bienestar y salud de muchas personas.

plantas_amorLos animales rompen con el ciclo de la soledad, con la sensación de que “nadie se ocupa de mí”, de no tener a nadie con quien hablar, que es el factor de riesgo número uno del alcoholismo y que lleva a sentirse cada vez más solo y desanimado. Al mismo tiempo, se rompe con la sensación de “yo no me ocupo de nadie” y se restaura el sentido de la responsabilidad. Ese sentimiento de responsabilidad es un estímulo para mantenerse a flote, actúa como antídoto contra la depresión y ayuda a conservar el control de la propia vida.

También están los gatos, aunque la relación que pueda establecerse con ellos es distinta que con un perro. Algunos podrían ser afables, pero la mayoría son más independientes, menos leales y no se tiene la sensación de que uno se comunica con ellos.

Para los que no le gustan los animales, las plantas pueden ser una excelente alternativa. Con ellas se puede establecer una relación que no se establecería con algo inanimado como un cuadro, por más bello que sea, un carro o una computadora. No es que hagan compañía, como lo puede hacer un animal, pero hay una parte creativa en el cuidado de las plantas que resulta gratificante. Las limpian, las riegan y a veces les hablan.

En fin, si se siente solo o desanimado, haga la prueba con alguno de estos animalitos o con una planta. Estoy seguro de que vendrán acompañados de una buena dosis de felicidad y cambios positivos en su estado de ánimo. 



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