Los agentes económicos son inteligentes

Los agentes de la economía, consumidores y empresas son inteligentes, capaces de pensar sobre el futuro “racionalmente”. Hoy quiero demostrarles esto a través de la teoría de las expectativas racionales.

La teoría de las expectativas racionales fue propuesta por primera vez por John Muth, de la Universidad de Indiana, Estados Unidos, a principios de los años sesenta. Este economista utilizó el término de “expectativas racionales” para describir las situaciones económicas en las que el resultado depende de lo que la gente espera que ocurra. Resulta que los agentes de la economía, consumidores y empresas, poseen la inteligencia para observar las tendencias del entorno y con una vista prospectiva, se preparan para lo que viene, protegiendo sus intereses.

De manera que si todos observan, aunque no sean economistas, que la inflación es un problema difícil de resolver, se protegerán de los efectos de la pérdida de poder adquisitivo y aumentarán su consumo presente porque saben que en el futuro les costará más. No es irracional que se incremente la demanda cuando los precios crecen aceleradamente, por el contrario. La gente sabe que si la inflación se hace incontrolable, probablemente la política económica del Estado es errática y que no resolverá el desequilibrio en el corto plazo, por lo que deciden proteger su bienestar futuro, tomando decisiones en el presente.

Del mismo modo, si los habitantes de un país, racionalmente se dan cuenta que las políticas económicas del Estado no protegen suficientemente el valor de la moneda nacional, presionarán el mercado para obtener la moneda extranjera y el precio de ésta se elevará a pesar de cualquier control de precio o amenaza de castigo. Respecto a las expectativas racionales, Keynes se refirió al respecto, antes que Muth, como oleadas de optimismo y pesimismo en las personas, que determinarán lo que pasa en la economía. Se resume en esta expresión: “si todos piensan que las cosas irán bien, terminarán yendo bien, pero si todos esperan que empeoren, ciertamente empeorarán”. Como los agentes de la economía son racionales y aprenden de los errores en este ámbito, siempre se adelantan a las decisiones del Estado para proteger sus intereses, pero para que funcione el sistema en equilibrio, todos deben compartir la misma visión sobre la economía, sin que las empresas ni consumidores se sientan engañados por la política económica gubernamental.

inteligenciainteligencia 2Abraham Lincoln afirmó una vez: “Se puede engañar a alguna gente todo el tiempo, y a toda la gente en alguna ocasión, pero no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo”. Esa frase que recoge nuestro economista camuflado, nos permite concluir que no es inteligente dudar de la racionalidad de los ciudadanos, tarde o temprano se darán cuenta si el futuro ofrece equilibrio y bienestar o si deben protegerse de una posible debacle.



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