Entre los barrotes del tener que hacer todo el tiempo

barrotes del hacer

Hoy me he levantado sintiéndome entre los barrotes del tener que hacer todo el tiempo. Y he llegado a una conclusión: parece que sin una lista de los pasos a seguir y hacer no somos nadie.

Necesitamos desmenuzar la vida a pasos,  ya no solo para aprender a hacer recetas de comida, reparar bollos a los coches y cualquier cosa que se nos pueda ocurrir, etc., (con esa gran influencia de Youtube); sino que también necesitamos que nos digan cómo vivir nuestras vidas paso a paso.

Listas interminables de cómo ser productivo, cómo gestionar el tiempo,  cómo adquirir un hábito, cómo hacer amigos, cómo enfrentarnos a la ansiedad o la tristeza…

Listas de cómo hacerlo tú mismo, de cómo ser feliz, en definitiva… Porque parece que no lo somos.

Creo que esta adicción al detalle, al desglose, que hemos asimilado en nuestras vidas hace difícil que nos sintamos bien con la incertidumbre y en ese espacio de vacío, o como queramos llamarlo, donde está la autenticidad de tu vida,  ese hacer desde ser. No sabemos vivir ahí. Enseguida nos preguntaríamos. ¿Y ahora qué hay que hacer?

Sí, todos hablamos de ser, de ir a tu pasión, de ver la vida desde una forma holística… pero seguimos haciendo listas interminables, porque igual ocurre que nos hemos dado cuenta de que no sabemos vivir y necesitamos que nos digan cómo hacerlo paso a paso.

Y sí, la mayoría nos hemos dejado llevar por toda esa serie de recetas emocionales que intentan impactar en nuestras vidas y transformarlas. Publicidad que intenta conectar con tu lado emocional para que termines comprando esa forma de hacer o de vivir. Y todos compramos, consciente o inconscientemente.

No deja de ser una reflexión a partir de mi propia experiencia. Creo que es una forma mental de ver la vida, seguir viviendo dentro de nuestras mentes. Es como hacer todos los cursos de desarrollo personal que puedas o leer todos los libros que pasen por tus manos sobre el tema, hacer coaching, terapia, yoga y seguir todos sus pasos, listas, kriyas o como corresponda.

Yo no digo que nada de esto esté mal, todo lo contrario; pero sí que es una forma de seguir dando vueltas a la vida o más bien de esconderte de tu propia vida, de estar ocupado, de seguir siendo mental, porque a fin de cuentas parece que no sabemos salir de ese estado de darle vueltas a todo en nuestra cabeza. Ya lo dijo Hayes en su libro Sal de tu mente para entrar en tu vida.

Y ahora muchos diríais: Anda, pues tienes razón en cierta forma, pero ¿y tú qué harías? Eso de vivir en el ser ¿cómo se hace?

¿Os dais cuenta? Hacer, hacer, hacer… hasta hay una palabra que se ha acuñado para definir este estilo de vida: doers. Hacedores.

Cuando no estamos haciendo, imaginamos cómo haríamos. Y ahí nos lleva mucho la visualización, el role playing, el modelado, etc., y es esencial en nuestras vidas para el aprendizaje y la adaptación y para la vida. Cómo vivir sin imaginar, imposible.

Creo que el problema, por llamarlo así, es cuando la imaginación principalmente se lleva a querer conseguir algo todo el tiempo, y si no la consideramos una pérdida de tiempo.

Por ejemplo: yo escribo, entre otras cosas. Y lo hago a través de historias que recreo en mi imaginación. Soy hacedora porque pretendo imaginar esas historias para escribir un libro; pero muchas de mis historias solo están siendo, surgen del aparente vacío, que no es tal, y vuelven al mismo. Entonces, ahí ya no soy doer,  porque eso no va a ningún sitio, imaginar ya no es hacer si no hay unos pasos a seguir para pretender conseguir algo o un producto. En mi caso un libro.

¿A dónde quiero ir con esta reflexión? A ninguna parte.

Lo que quiero es salirme de esa carrera por ir siempre a algún sitio o por conseguir todo el tiempo algo. Salir de vivir en mi mente todo el tiempo. Conectar más con esa presencia, ese maravilloso fluir del acto creativo. Lo que salga de ahí en ocasiones será producible y en otras muchas no. ¿Y qué?

Hoy me he levantado sintiéndome entre los barrotes del tener que hacer todo el tiempo. Me he puesto a escribir y me he encontrado pensando: ¿Esto será vendible? He mirado una red social y he visto el titular: Cómo escribir textos para conseguir más suscriptores.

Y, sinceramente, me he hartado y, entre unas cosas y otras, al final, he escrito esto.

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