Los escritos misteriosos

Desde la invención de la escritura, lo normal es que lo que se escriba sea leído por otras personas; así como yo lo hago, mis queridos amigos, para su disfrute. Hay otras opciones, como cuando uno escribe para leerlo uno mismo, por ejemplo en las notas recordatorias.

Ahora bien, es posible que un texto no pueda ser leído porque se perdió el código, el método que se utilizaba para leerlo (y claro, de escribirlo). Este es el caso de algunos lenguajes antiguos (de los que les he escrito en alguna oportunidad, ver), como por ejemplo uno de los lenguajes de la isla de Creta, el Linear A, que hasta ahora ha resistido todos los intentos de entenderlo.

Otra razón por la que un texto no pueda ser leído es que se pretenda que sólo un destinatario específico lo pueda hacer. Este es el caso que estudia la criptografía y que, por supuesto, se utiliza mucho en los textos militares y diplomáticos y en los códigos de computadoras.

Una tercera y aún más extraña razón, es que el autor no quiera que el texto sea leído por nadie. Y entonces se preguntarán ustedes. mis queridos amigos ¿qué sentido tiene escribir un libro que no puede ser leído? Y sin embargo, hay algunos ejemplos notables de este caso. Libros que parecen escritos por el misterio en si mismo. Está claro que hay mucha gente interesada en los misterios y que está dispuesta a pagar por un libro escrito en un lenguaje extraño que contendría toda la sabiduría del universo o quizás el secreto de la piedra filosofal o la ubicación de El Dorado.

Codex_Rohonczi_51Uno de estos libros o códigos es el Rohonczi Codex, un pequeño libro que se encuentra en Hungría. Tiene 448 páginas de 12×10 cm, con entre 9 y 14 filas de símbolos que pueden ser o no letras. A los lados del texto hay 87 ilustraciones que contienen escenas religiosas, laicas y militares. El libro ha resistido numerosos intentos de descifrado. Un autor supuso que había una mezcla del lenguaje sumerio (año 2000 AC) con el húngaro antiguo ¿Uh? y que si se reordenaban las letras en base a esos dos lenguajes, se obtenían sentencias religiosas. Otra suposición va más lejos geográficamente, al suponer que el documento estaba escrito en una variante del Brahmí, un lenguaje de la India de hace más de 2.000 años. Hoy la mayoría de los estudiosos húngaros piensa que lo escribió un timador de Transilvania (sí, del mismo sitio del conde Drácula) llamado Sámuel Literáti Nemes (1796-1842) para venderlo como una antigüedad legítima.

El más famoso de estos libros misteriosos es el Manuscrito Voynich. Se trata, como su nombre lo indica, de un libro escrito a mano de aproximadamente 240 páginas (en el pasado parece haber tenido 272, por lo que se habrían perdido algunas). Su nombre viene por su propietario a comienzos del siglo pasado Wilfrid Voynich, pero su origen es mucho mas viejo: probablemente fue escrito en el norte de Italia durante el Renacimiento, alrededor del 1404 a 1438.

El texto parece estar compuesto por unas 35.000 “palabras” separadas por espacios y agrupadas en párrafos, aunque no parece haber ningún signo ortográfico, y ha resistido todos los intentos de descifrado hasta ahora. Contiene también una gran cantidad de ilustraciones como hierbas, símbolos astronómicos, esquemas biológicos y lo que parecen ser recetas médicas. Las ilustraciones son, al igual que el texto, muy difíciles de interpretar. Por ejemplo, a pesar de que se pueden identificar algunas flores comunes, como el pensamiento salvaje, otras son una mezcla, en la que las raíces son de una planta, las hojas de otras y las flores de una tercera.

542px-Voynich_manuscript_bathtub2_example_78r_croppedOtro indicio de que el libro pueda ser sólo una patraña, es que fue vendido al Emperador Rudolf II (1552 – 1612) por 600 ducados de oro (unos 100.000 dólares al precio actual del oro, pero en ese entonces una fortuna). Un monto tan alto demuestra que “escribir” un libro ilegible, con dibujos esotéricos y largos listados que sugirieran recetas poderosas, sería un excelente negocio.

Uno de los argumentos para pensar que no es una falsificación, es que es demasiado sofisticada. Los análisis criptográficos realizados muestran 20 a 30 caracteres distintos, más o menos los mismos que la mayoría de los lenguajes europeos y la distribución de las “palabras” es similar al latín o al mismo inglés. Por lo que se puede afirmar que el que lo hizo fue muy hábil.

En cualquier caso, si alguno de ustedes, mis queridos lectores, quiere lanzarse a intentar descifrarlo y determinar si realmente es un escrito real o una falsificación, pueden ir a este sitio de internet y estudiar la copia de alta resolución. Quien sabe, a lo mejor allí está escrito la fórmula del elixir de la vida o al menos, ¡el número ganador del Gordo de Navidad!



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