Los lenguajes perdidos

Hace algún tiempo escribimos sobre la escritura como un maravilloso invento de los hombres para trasmitirnos información sin que los interlocutores estén simultáneamente en el mismo sitio. Uno escribe un texto y la información queda grabada para que el otro o cualquier otra persona pueda leerla y enterarse de lo que se quería trasmitir, sea esto una orden, una lista de mercado o una carta de amor.

¿Pero qué pasa con los lenguajes y los escritos que ya no se pueden leer porque nadie sabe cómo? A lo largo de los tiempos los hombres han inventado numerosos lenguajes y sistemas de escritura. Muchos han evolucionado hasta los que conocemos hoy, pero otros han desaparecido en el tiempo, principalmente porque los pueblos que los inventaron también desaparecieron. Un caso muy conocido es el lenguaje de jeroglíficos de los antiguos egipcios y utilizado solo hasta el siglo IV de nuestra era y quedando luego en el olvido.

Los lingüistas modernos se han aplicado a descifrar estos lenguajes perdidos. Por ejemplo, volviendo al lenguaje jeroglífico egipcio, no fue sino hasta 1822 en que un científico francés Jean-François Champollion, logró descifrarlo y se pudo volver a leer los magníficos documentos dejados en piedra y hasta algunos papiros por lo antiguos escribas.

Poema.001Desde aquellos comienzos han sido muchos los lenguajes que han sido descifrados, como la escritura cuneiforme en la que se escribió el famoso Código de Hammurabi, descifrado a mediados de 1800. Esta escritura recibe su nombre porque era realizado con un tallo cortado en forma de cuña que se imprimía sobre arcilla húmeda.

Mucho más difícil fue descifrar la escritura utilizada en la antigua Creta y llamada Lineal-B por la forma de sus letras. Este lenguaje no fue descifrado sino hasta 1952 por el arquitecto inglés Michael Ventris.

Para los que se animen, todavía quedan numerosos lenguajes que no han podido ser descifrados, entre los que podemos nombrar el de los olmecas y el de los zapotecas del antiguo México; o el Quipu de los incas; o el Rongorongo – Rapa Nui de la Isla de Pascua; o la Tableta de Dispilio de la Grecia prehistórica.

Uno de estos lenguajes es el llamado Proto-Elamita, la primera escritura utilizada por el pueblo de Elam en la zona de lo que hoy es el norte de Irán. Éste fue utilizado entre el 3.200 y el 2.700 antes de nuestra era. El Dr. Jacob Dahl de la Universidad de Oxford tiene años estudiándolo y cree que tiene la respuesta del porqué ha sido tan complicado. El Dr. Dahl descubrió que los textos originales de los que se dispone tienen muchos errores ortográficos. Esto hace que sea mucho más difícil de encontrar patrones consistentes.

No se trata de que los escribas elamitas tuvieron un “mal día en la oficina”, dice Dahl, se trata de una ausencia inusual de educación, sin que haya evidencia de alguna lista de símbolos o ejercicios de escritura para que los escribas preservasen la precisión de la escritura. Todos aprendimos en el colegio a hacer las letras más o menos de la misma forma, lo que garantiza que una a sea siempre una a y pueda ser reconocida fácilmente, pero si cada quien la escribiese como le da la gana, pronto empezaría a ser tan diferente de un sitio a otro que ya no se podría identificar como tal. Otro ejemplo es la Real Academia de la Lengua Española, que con todo y las críticas que recibe, es el órgano que cuida que las palabras del castellano tengan un significado común en todo el mundo.

Nada de esas cosas tenían los elamitas, lo que condujo a que su lenguaje se corrompiera de tal forma que desapareció en un par de cientos de años: “Es un caso de una tecnología que se pierde” dice Dahl.

Rosetta_Stone_BWPero adicionalmente hay otras dos graves dificultades en la interpretación del Proto-Elamita y es que no se conoce ninguna forma hablada del mismo, lo que hubiese dado alguna clave a partir del sonido de los distintos símbolos. Tampoco se ha encontrado textos escritos en ese lenguaje y otro, como fue el caso de la Piedra de Rosetta que tenía el mismo mensaje escrito en jeroglífico, demótico y griego, lo que dio un impulso inestimable para descifrar el primero.

En fin, sería interesante que aquellos que se hayan cansado de resolver Sudokus y juegos de palabras aprovechasen sus habilidades en descifrar alguno de estos lenguajes perdidos y poder enterarnos finalmente qué querían decirnos, por ejemplo, los antiguos olmecas.



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