Los líderes del mañana ¿cómo desarrollarlos hoy?

¿Cómo desarrollar hoy el talento de los líderes del mañana? He intentado darle respuesta muchas veces a esta pregunta pero afortunadamente no lo he logrado, sigue siendo una  «respuesta en construcción» y ahora es una oportunidad para su construcción en colectivo.

Hoy con la «inteligencia colectiva» generamos mayor contenido del que estamos dispuestos a procesar, los avances tecnológicos están a la orden del día y muchos permitimos que nos domine la falsa necesidad de la inmediatez, esto es propio de la «actualidad» y tenemos razón cuando pensamos que todo está cambiando muy rápido. La velocidad con la que avanzamos hoy es incomparable con el ritmo de las generaciones pasadas, lo actual viene acompañado de nuevos retos para quienes asumimos la responsabilidad de formar líderes.

Para desarrollar el talento en otros es necesario conocer sus intereses, esta es una tarea fundamental de quienes nos dedicamos a desarrollar competencias (padres, profesores, facilitadores del aprendizaje, etc.) porque así garantizamos poder contar con niveles de atención y motivación moderados/altos; cuando no logramos identificar ese interés es nuestra responsabilidad generarlo y ahora la pregunta es ¿cómo generar interés en otros hoy?

Una de las respuestas que hemos construido es llevar los avances tecnológicos a los espacios de desarrollo de talento (universidades, empresas, escuelas, etc.), esto aunque es una excelente opción en algunos casos resulta insuficiente para sostener los niveles de atención y en otros casos es inviable por los costos de inversión asociados con el acceso a la tecnología. De nuevo nos topamos con una oportunidad para generar otras respuestas.

Mi respuesta en construcción involucra la integración de al menos dos competencias, la primera de ellas es la «escucha activa» entendida como la capacidad que tenemos por atender y comprender los mensajes dichos (comunicación verbal) y no dichos (comunicación no verbal), la cual nos permitirá identificar necesidades y expectativas en otros, y la segunda es la «creatividad» entendida como la habilidad por generar nuevas ideas o conceptos, que no es otra cosa que asociar elementos que antes no estaban del todo vinculadas, permitiéndonos esto ir más allá de los métodos de enseñanza pre-establecidos.

Mucho hemos dicho y hecho para desarrollar talento de una manera «novedosa» a través de juegos, la práctica de algún deporte o de alguna actividad recreativa que no necesariamente está asociada con el ámbito académico, laboral o personal. Por ejemplo, incrementar los niveles de la competencia «trabajo en equipo» en compañeros de trabajo a través de la práctica del rafting (descenso en ríos rápidos), invitando a las personas involucradas a poner en práctica sus habilidades y destrezas asociadas con la competencia gracias a la actividad recreativa.

Sin ánimos de renunciar ni restarle valor a los métodos tradicionales de enseñanza y desarrollo de talento humano, así como tampoco juzgar la cantidad de diagnósticos de déficit de atención en niños, valdría la pena preguntarnos ¿cómo estamos desarrollando nuestro talento y el de otros?

Les invito a que generemos la respuesta colectiva!

 



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