Los niños de hoy ¿Déficit de atención o aburrimiento?

La Asociación Americana de Psiquiatría presentó la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, conocido como DSM-5, como era de esperarse la actualización trajo consigo algunas novedades, hay algunos cambios no tan técnicos que llamaron mi atención y quiero compartir con ustedes:

  1. El autismo y el síndrome de Asperger se encuentran ahora en un mismo epígrafe.
  2. Se incorporan nuevos trastornos, tales como: el Trastorno por Atracón y Trastorno por Acaparamiento, entre otros.
  3. El duelo no excluye el diagnóstico de depresión.
  4. Dentro de las adicciones conductuales se incluye el «juego patológico».
  5. La transexualidad deja de considerarse un trastorno mental.
  6. El trastorno por déficit de atención con hiperactividad ahora puede ser diagnosticado en adultos y en niños los síntomas deben aparecer antes de los 12 años, ampliando así la edad cronológica a considerar en el momento del diagnóstico.

Por ahora quiero ocuparme exclusivamente del trastorno por déficit de atención porque así como es fácil confundir tristeza con depresión también parece sencillo hacerlo con aburrimiento y déficit de atención.

Nada de malo tiene acudir con especialistas cuando pensamos que alguna situación escapa de nuestro rango de acción, de hecho es necesario hacerlo a tiempo porque prevenir es mucho mejor que lamentar. Para los padres es normal pensar que es «más seguro» llevar a nuestros hijos con un profesional especializado que le de sentido a lo que le pasa en lugar de observarlo desde la sospecha y el desconocimiento técnico, gracias a la aceleración de la actualidad para los padres es «más rápido» encontrar la solución en lugar de buscarla y además para los padres resulta «más adecuado» que sea un profesional, psicólogo o psiquiatra en el caso de algún problema conductual, quien se ocupe de la situación con medicación y/o terapia.

Sean ciertas o no las creencias anteriores, hoy en día debemos estar cada vez más atentos cuando se evalúen nuestros niveles de atención porque la desatención está a la orden del día, una de las promesas de la tecnología es que le prestemos cada vez menos atención a la cosas y ahora carece de sentido recordar nuestro propio número telefónico o dirección. A propósito del trastorno por déficit de atención y la tecnología me gustaría destacar algunos avances:

  1. Video-juegos interactivos con un aplastante dominio sobre los juegos de mesa, ocupando en proporción los juegos de mesa menos del 0.5% del mercado.
  2. Escuelas inteligentes en donde los pesados libros, pizarras y diarios para padres han sido sustituidos por dispositivos móviles inteligentes de pantalla táctil, pantallas inteligentes y correos electrónicos, respectivamente.
  3. Dinero móvil creado gracias a un estudio en la Universidad de Stanford en donde se constata que solemos dejar la cartera en mayor proporción que el teléfono celular.

Gracias a este escenario me han surgido algunas preguntas ¿Qué sentido tiene evaluar a los niños de hoy de la misma manera como evaluamos a los de ayer?, ¿Siguen siendo las evaluaciones de «papel y lápiz» una opción en un mundo de dispositivos táctiles? y ¿Qué tanto interés puede despertar actualmente un juego de mesa en un niño?

Poco sentido tiene intentar ir al ritmo de la tecnología así como aferrarnos al pasado, el trabajo ahora es construir un equilibrio entre especialistas y padres para hacer frente al exceso de diagnósticos innecesarios y por demás perjudiciales.



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