Los peligros colaterales de ser padres sacrificados

Durante algunos años de mi vida, fui la “reina del drama”.

Realmente no lo sabía. Es decir, no estaba consciente que estaba viviendo en drama. Pero en retrospectiva, me queda clarísimo que así era.

Podríamos ponernos a definir qué es ”drama” y tal, pero en líneas generales, cada quien tiene sus propios significados y más o menos todos significan algo similar.

En mi corta vida como ”#mamatuitera” no deja de asombrarme la cantidad de drama que circunda el tema de la maternidad —un poco más que en la paternidad.

Y este artículo no busca emitir juicios de valor sobre ese punto —al fin y al cabo “Cada quien es cada cual y baja las escaleras como quiere”, como dice Joan Manuel Serrat.

Lo que busco es ofrecer una mirada que —quizá y sólo quizá— dispare procesos que despierten y liberen a quienes se encuentren operando desde el drama y sientan ganas de Ser y hacer distinto…

Sin duda ser padres es una aventura intensa y que demanda de nosotros una considerable inversión de tiempo y energía. Especialmente si además queremos ser «Padres Conscientes» (de hecho, esto último requiere MÁS tiempo y energía).

Hay muchas noches sin dormir, muchas comidas que nos “saltamos”, muchas citas amorosas que dejamos de tener, muchas películas que dejamos de ver, muchos sueños que ponemos en pausa mientras es el momento apropiado y, en fin… seguro captas la idea y tienes muchos cuentos para contar.

El asunto y aquí mi punto, está en… cómo decidimos vivir esas etapas.

Porque ES una decisión.

Siempre digo, y especialmente queda reflejado en el Manifiesto de SerPadresConscientes “Amar a Nuestros Hijos No es Suficiente”, que:

«El mayor reto que traen los hijos es que son un espejo que nos muestra quiénes somos.»

Porque ser padres, destaca y evidencia nuestra personalidad y energía predominantes.

Por ejemplo, si tenemos tendencia a ser controladores, temerosos, desconfiados o a operar desde la energía de la victimización y el drama, eso se verá amplificado en nuestro rol de padres y la interacción con nuestros hijos nos lo mostrará como el reflejo de un espejo.

Así mismo, quienes son pacíficos, serenos, livianos, bromistas, etc. también ven exacerbadas esas cualidades, en su quehacer como padres.

Verás, las palabras y conceptos que usamos, no “crean” la realidad física que experimentamos, pero sí la experiencia de esa realidad.

Y cuando utilizamos un adjetivo, impregnamos la experiencia, circunstancia o persona, de los significados que le damos a esa palabra.

Entonces, si asociamos ser padres con sacrificio, estaremos sumándole a la experiencia un peso que, en realidad, es una “historia” (un cuento que sólo existe en nuestra mente).

Mi filosofía como mamá y coach para padres, es la de relacionarnos con la maternidad/paternidad como un camino en el que hay pasión, hay entrega, hay amor, hay retos, hay aventura, hay… decisiones.

¿Cuáles son los peligros colaterales de ser padres sacrificados?

Uno importantísimo…

Que nuestros hijos crezcan sintiéndose responsables de nuestro agotamiento, de nuestras frustraciones, de nuestros sueños en pausa, de nuestras noches sin dormir, de nuestro auto-descuido, de nuestras insatisfacciones y, en algunos casos, de nuestra infelicidad.

Siempre digo que estamos desnudos ante nuestros hijos, porque nuestros hijos captan nuestra energía antes que nuestras palabras. No siempre escuchan, entienden o les importa un bledo qué estamos diciendo.

En la energía del sacrificio y la víctima… hay un victimario. Y ese victimario, nos guste o no, nos demos cuenta o no… están siendo ellos: nuestros hijos.

De alguna manera, el mensaje subliminal es que ”Como tú existes hijo, yo no puedo hacer x, y o z, tengo más responsabilidades, menos tiempo para mi y me siento extenuado, frustrada, infeliz, etc”.

Otro peligro colateral es… ¡Nuestra insatisfacción!

Hay una diferencia considerable entre entregar algo desde el amor o hacerlo desde el no tengo más remedio, si no lo hago yo, nadie lo hará, soy su mamá y debo hacerlo.

Si no nos adueñamos de nuestra entrega con liviandad, auto-amor, serenidad y, por sobre todo, alineados a nuestra Verdad, desde lo que resuena plenamente con nosotros… estaremos presos del deber ser.

¡Claro que hubo, hay y habrá cansancio cuando somos padres!

¡Claro que hubo, hay y habrán cambios de planes!

¡Claro que la mejor fruta se la dejaremos siempre a nuestros hijos antes que comérnosla nosotros! 😉

E insisto… es posible hacerlo en Felicidad Radical, sin ser víctimas (expresas o de ladito).

¿Qué necesitas para salir del modo-sacrificio?

  • Darte cuenta desde qué energía estás operando. Pero en serio… de verdad-verdad. Necesitarás ser drásticamente sincero/a contigo mismo/a: Prueba hacer el ejercicio de escucharte deliberadamente y detectar: ¿Qué palabras estás utilizando? ¿Qué ejemplos das? ¿De qué temas conversas con amigos? ¿Son tus amigas y amigos igual que tú en términos de quejas sobre lo sacrificado que es ser padres?
  • Explorar las creencias que disparan tu necesidad de significancia, reconocimiento o fortalecimiento de tu rol. ¿Cuáles son las heridas que se te disparan? ¿Tienes facturas pendientes con tus padres?
  • Trabajar conscientemente en la expansión de tu consciencia para trascender las creencias que te están frenando. ¿Qué puedes ver de TI? ¿Qué significa para ti la vida, la felicidad, la paternidad o maternidad?
  • Conectar con la gratitud, el aprecio y la satisfacción.
  • Crear los momentos para vivir el bienestar: Pedir y aceptar ayuda. Consentirte. Cuidarte. Desde la energía del merecimiento auténtico, no como compensación por los sacrificios vividos.

De corazón a corazón, espero que estas palabras despierten un proceso de transformación, si resuenas con ellas.

Sin auto juicio. Sin culpabilización. Sin auto-crítica.

En libertad. En honra al hermoso, valioso y mágico papel que como mamá o papá estás viviendo.

En disfrute, en liviandad, en alegría y en…

Felicidad Radical 😉



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