Los peligros para la salud del consumo de sucralosa

En ocasiones quisiera haberme equivocado.

Este es uno de esos casos.

Cuando hace años escribí mis impresiones sobre la sucralosa y desaconsejaba su consumo,  me tildaron de todo menos bonita.

Lamentablemente tenía razón. Ahora te explico el porqué. Y lamento que sea así, porque lucía como la solución para todas las personas que necesitan limitar su consumo de azúcar, pero no se acostumbran al dulce natural de los alimentos o están adictas a los dulces.

Nuevas investigaciones han demostrado que:

La sucralosa no ayuda a bajar de peso, sino todo lo contrario ya que altera algunos parámetros metabólicos.  Irónicamente muchas personas la consumen con la intención de sustituir el azúcar para bajar de peso.

Puede elevar el azúcar y la insulina en sangre, por lo que puede ser diabetogénica. Es decir, aumentaría la posibilidad de contraer diabetes. Y precisamente, los diabéticos son las personas que más la consumen.

Interfiere con la función de desintoxicación hepática al activar ciertas enzimas. Con ello ocasiona que se acelere el  metabolismo de algunos medicamentos,  haciéndolos ineficaces. Esto puede ocasionar problemas,  porque una persona puede estar confiada de que tomó su medicamento, pero el mismo no está cumpliendo su función, porque fue metabolizado antes de tiempo.

Nos habían dicho que la sucralosa no se descomponía dentro del cuerpo y que era excretada en las heces. Sin embargo se han encontrado metabolitos en orina y heces de humanos y animales. Se desconoce qué consecuencias puede traer esto para la salud.

Algo importantísimo además, es que altera el equilibrio bacteriano nativo del sistema gastrointestinal.  Reduce el número de bacterias beneficiosas, mientras que aumenta las bacterias más perjudiciales. Lo peor de todo esto, es que se encontró que estos efectos adversos sobre la flora intestinal,  se mantienen hasta por 3 meses después de haber dejado de consumirla.

Adicionalmente hay muchos problemas toxicológicos relacionados con su consumo a largo plazo. Por una parte, se sospecha que puede dañar el código genético de las células.

Se está acumulando en los cuerpos de agua (ríos, lagos, mares), proveniente de los desechos cloacales, sin que hasta hora se pueda prever las consecuencias ambientales.

Y las últimas investigaciones han encontrado que,  cuando se calienta durante la cocción, puede ser aún peor de lo que hasta ahora hemos comentado.  Se liberan cloropropanoles y dioxinas.  Ambos son compuestos  genotóxicos, cancerígenos y promotores de la formación de tumores.

Estar consciente de los peligros que acarrea el consumo de un edulcorante como éste nos permite tomar mejores decisiones para proteger nuestra salud.

 

 

Imagen: PIXABAY



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