Los piropos, poesía en extinción

El piropo es una palabra proveniente del griego «pyropus». El término entra en la lengua española en el siglo XV para designar una piedra preciosa de color rojo brillante. Se define como una frase ingeniosa que se le dice a una persona (tradicionalmente a una mujer) para adularla, con el propósito de cortejarla o enamorarla.

«Quisiera ser florecita y estar en tu jardín para verte todos los días cerquita de mí».

«Ayer pasé por tu casa y me tiraste un limón, la cáscara cayó al suelo y el jugo en mi corazón».

Antiguamente los jóvenes demostraban su amor a las doncellas regalándoles un hermoso piropo cargado de poesía… pero al parecer, las cosas han cambiado.

Aquel piropo de antaño, galante que halagaba a las mujeres se ha convertido en una descarga de ingenio y creatividad, con frases asociadas en muchos casos con la sexualidad o en otros con la tecnología.

«Tanta carne y yo sin dientes»

«Si tu amor fuera una cárcel, pediría cadena perpetua»

«Yo soy ese estado complicado que necesita tu perfil de facebook»

«Quisiera ser computadora para verificar tu sistema»

Y pare usted de contar…

Los poetas de mitad de cuadra, aquellos que tenían la habilidad para sorprender y halagar a la mujer que pasaba parecen estar en peligro de extinción. El piropo ha sido reemplazado por una expresión mucho más directa y frontal, perdiéndose así la sutileza que antes lo caracterizaba.

¿Cuál será la razón?

En gran parte a la forma de vivir de la vida moderna. Los gustos femeninos han cambiado y la estrategia del amor también. El piropo de antaño ha perdido su rumbo porque las leyes y reglas que dirigen a la sociedad ya no son las mismas.

Antes hubiera sido imposible alabar las piernas de una mujer, pero ahora ya no existe ningún tipo de tabú.

El filósofo Santiago Kovadloff explica que hoy en día la destinataria ya no es la mujer, sino alguna parte de su cuerpo.

Para el profesor Eduardo Giorlandini, experto en cultura popular, el piropo entendido como galantería para ganar el corazón de una dama no subsistió en la historia de nuestra lengua y su sentido se tergiversó con el pasar de los años. «Hoy, lo que se escucha es el piropo grosero, ofensivo y muchas veces de carácter erótico».

Poéticos, intelectuales, irónicos, atrevidos, sea cual sea su tono, el piropo aún sigue vigente, pero sin duda ha perdido espacio, forma y contenido.

Si recuerdas algún buen piropo compártelo con nosotros.



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