Los Roques y sus azules

Cuando pienso en Los Roques, lo primero que recuerdo es un paisaje idílico que transmite serenidad absoluta. Este archipiélago es uno de los regalos que la naturaleza da a Venezuela. Aguas cristalinas, arena blanca y un clima caribeño maravilloso que no todos las personas tienen la fortuna de tener en sus países.

Para llegar a Los Roques se puede tomar un avioneta desde Maiquetía. El vuelo dura aproximadamente treinta minutos. Para los más osados y aventureros hay opciones en veleros.

Todo comienza cuando se ve el espectáculo de tonos azules desde el aire, es el contraste de colores más hermoso que recuerdo. Luego de esta aventura se llega al Gran Roque y se toma un peñero o catamarán a cualquiera de los cayos que forman parte del archipiélago. Los más visitados son Francisquí y Crasquí.

Si desean pasar un par de días en el Gran Roque, hay varios tipos de posadas. La mayoría son muy básicas por ser parque nacional, pero esa es parte de la aventura: disfrutar de la naturaleza sin la comodidad de los grandes hoteles. Los lugareños son bastante amables lo que hace del viaje una linda experiencia.

Mi recomendación principal es que gocen de la naturaleza, del sonido del mar, de sus azules, de la arena blanca y delgada. Disfruten también de su comida fresca y llena de sabor. Recuerdo unas empanaditas de langosta que vendían en un pequeño tarantín en el Gran Roque y se me hace agua la boca. No olviden el protector solar.

Los Roques es uno de los lugares que considero se debería visitar al menos una vez en la vida. Para mí es uno de los lugares más encantadores que he visitado. Siempre lo recuerdo con mucho cariño, tiene un lugar especial en mi corazón al estar en mi bella Venezuela.

La ultima vez que visité Los Roques fue ya hace algún tiempo, pero cuando vivía en Venezuela, recuerdo que trataba de ir bien seguido. Es un buen lugar para respirar el olor de la naturaleza.

Les dejo un par de fotos de este hermoso paraje, para que se animen a visitarlo.



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