Los tres tesoros del embarazo

Los tres tesoros del embarazo

Durante mi embarazo, me encuentro a menudo con amigos que me dicen «pero si te ves buenísimo», como si tuviese la influenza estacional o alguna otra enfermedad. Claro que me veo muy bien, estoy feliz, llena de vida, pero… a ver. Hace unos años no fue así, y no toda embarazada se siente en plena forma física durante su estado.

Con mi primer embarazo tenía un nivel de conciencia muy distinto, y condiciones de vida y salud que afortunadamente cambié con el paso del tiempo. Engordé mucho, trabajaba más de 8 horas diarias y realmente estaba aterrorizada con la experiencia de la maternidad, aunque la hubiese planificado.

En esta etapa, nuestro cuerpo habla más alto que en otras ocasiones, desde su deseo, su dolor, su bienestar o su carencia. Por ello, el reposo (el ir hacia adentro) es la panacea de todo médico o terapeuta. La ley tampoco es indiferente a esto, lo que ha hecho que se mejoran los mecanismos de permisos prenatales, dado que la angustia y el estrés generan indeseables efectos en la madre y el bebé y precipitan nacimientos difíciles.

El embarazo es un tema de salud y amor, no de enfermedad y temor, lo cual no significa que sea intrascendente, sino que es natural, sano… y sagrado también. Y es que la salud es un índice de energía, con dimensiones biológicas, energéticas y espirituales.

Hay técnicas que apoyan el factor fisiológico, la medicina (el control prenatal) es la más recurrente y aceptada. Otras técnicas, alternativas o tradicionales ayudan a vivenciar el embarazo de formas más complejas y enriquecedoras, convirtiéndolo en un verdadero portal de aprendizaje y expansión de visiones.

Una técnica ancestral oriental es el Tao de los Tres Tesoros. Actúa a nivel sutil, como el masaje y el Reiki. Este concepto está en la base del Qi Gong y su aplicación específica busca armonizar y dar la bienvenida a cada sistema en formación del bebé, pero necesariamente se extiende a madre y padre para completar la tríada. Incluso, desde la ausencia del padre, se recibe información energética.

De esta manera, cada mes se trata un centro físico que es a la vez un centro energético y cuyo equilibrio o desequilibrio se evidencia en comportamientos y visiones de vida del futuro individuo. Por ejemplo, en el octavo mes se equilibra el sistema respiratorio y pulmones (algo consistente con lo que ha demostrado la ecografía occidental), que no solo al trabajarse previene predisposiciones a catarros o asma, sino que apunta al desarrollo pleno del espíritu y el intelecto.

El primero que se toca es el centro de la vesícula (decisión, asertividad), justamente la llama de la vida necesaria para comenzar; hacia el sexto, el masaje se dirige a potenciar el estómago (aceptación y sabiduría); el masaje al pericardio (gestión de emociones y protección del corazón) toca hacia el tercer o cuarto mes, momento en el que es muy delicado enfrentarse a enojos, discusiones e influencias de personas que molesten o acosen a la madre.

En resumen son 9 masajes acordes al sistema de meridianos principales que tal vez le resuenen a quienes se han tratado con acupuntura. También se vincula con el ciclo constructivo del Feng Shui, al atravesar bimestralmente los elementos madera, tierra, fuego, metal, agua.

Ver la formación del bebé desde esta perspectiva me ha dado una nueva dimensión del bienestar y de la responsabilidad que tenemos unos de otros. Se trata de identificar el ciclo cósmico que habita en cada uno de nosotros.



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