Lunes sin carne: gazpacho con patilla/sandía

Lunes sin carne: gazpacho con patilla/sandía

Hace calor por estos días. El verano ha sido inclemente en el hemisferio norte, con temperaturas records que han colmado los titulares de Estados Unidos y Europa. Para un clima así, nada mejor que una sopa fría. No es exactamente un plato de resistencia, pero te aseguro que como primer plato dejará a todos con una sonrisa en la mesa.

Los andaluces inventaron el Gazpacho hace más de 500 años, aparentemente, al adaptar una sopa árabe de tomate, ajo, pan y aceite de oliva. De allí pasó a Portugal y luego a América Latina. Hoy en día existen variaciones con aguacate, uvas o esta que traemos hoy, con patilla/sandía. Usamos las dos palabras para que no existan dudas: hablamos de esa delicia roja y jugosa llena de frescura.

La sandía contiene licopeno, un tipo de caroteno que le da el color rojo y que ayuda a controlar el colesterol y combatir varios tipos de cáncer. Es buena fuente de vitamina A, C y B6. Los tomates también son ricos en licopeno, minerales y antioxidantes, aparte de ser siempre deliciosos.

La receta que hoy compartimos es una de las favoritas de Gabriela, la esposa de nuestro Director Eli Bravo. Ella suele prepararla el día antes de servirla para que gane más sabor. Su gazpacho ha pasado innumerables pruebas. La más reciente: una reunión con amigos y familia. Todos comenzaron con una cuchara, y algunos terminaron bebiendo del plato al estilo japonés.

Combinado con un vino rosado y una quiche de hongos, este gazpacho le baja la temperatura a cualquier tarde de verano.

Ingredientes:

6 tazas de patilla/Sandía picada en cubos.

2 tazas de tomate maduro, en trozos y sin piel.

1 pepino sin piel, sin semillas, cortado en trozos.

1 pimentón rojo, sin semillas, cortado en trozos.

¼ taza de charlota o cebolla roja picadita.

3 cucharadas de vinagre rojo.

¼ taza de aceite de oliva.

¼ taza de albahaca picada.

¼ taza de perejil.

¾ cucharadita de sal.

½ ají picante (chile) o unas gotas de picante. Opcional.

Preparación (sin duda, muy complicada)

1.- Pasa todos los ingredientes por la licuadora. Hazlo por partes (a menos que tengas una máquina industrial) y procura que siempre haya una buena cantidad de patilla/sandía que aporte el líquido.

2.- Mezcla todo en un envase grande. Prueba la sazón. Si le hace falta algo más, agrégalo sin miedo. Por lo general siempre le hace falta un toque, en mi caso, de picante.

3.- Sírvelo frío. Puedes agregarle trocitos muy pequeños de vegetales a manera de adorno o “tropezones”. Unas ramitas de las hierbas siempre lucen bien en el plato.

4.- Rinde para seis platos generosos, pero como comprobarás desde el primer día, todo el mundo repite. No tengas miedo a preparar una buena cantidad porque al día siguiente sabe mejor.

Variantes: Algunas personas, como Gabriela, prefieren licuar bien los ingredientes. Otros prefieren que se sientan los trozos de vegetales. Eso lo controlas con el tiempo de licuado. Hay quienes le agregan crutones, o trozos de pan tostado. Un chorrito de aceite de oliva al servirlo le aporta más sabor.



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